La Copa Davis dejará de dormir en una caja fuerte y finalmente empezará a girar por el país. Cinco meses después de la histórica consagración del equipo nacional en Croacia -bastante tiempo después de lo proyectado en un primer momento-, la Asociación Argentina de Tenis anunció el programa “La Copa de Todos”, que tiene como objetivo exhibir el legendario trofeo y que esa acción ayude, directamente, a promocionar e impulsar el deporte de las raquetas. “Nos tomó mucho tiempo y trabajo diseñarlo bajo los estándares de la Federación Internacional, pero finalmente pudimos producir un protocolo de acción que responda a sus expectativas y a las nuestras”, reconoció el presidente de la AAT, Armando Cervone .

La prioridad para recibir la Copa la tendrán los clubes y las federaciones afiliadas a la AAT. La primera estación será Neuquén, desde mañana, en el marco del Grado 1 del circuito de Menores, en el Tenis Club Neuquén. La segunda escala será desde el sábado 13 de este mes, en el Buenos Aires Lawn Tennis Club, que celebra su 125º aniversario. Claro que el procedimiento para la “cesión” y el traslado del trofeo tiene varios requisitos: los clubes deben enviar una carta con la solicitud a presidencia de la AAT con 15 días hábiles de anticipación a la fecha que pretenden, la misma es evaluada, se pone en conocimiento a la ITF y se toma una decisión. La propuesta debe estar atada a una fecha conmemorativa o a un evento deportivo: a un torneo oficial (como el de Neuquén). a una acción similar y recreativa, o a un tradicional Kid’s Day. Además, la AAT les propone a los clubes que recibirán el trofeo que inviten a las escuelas de tenis, dirigentes y equipos de otras instituciones de la región. Por ejemplo: el BALTC, que tendrá la Copa, deberá abrirle sus puertas a representantes de Deportes Racionales y del Racket Club, entre otros.

Según la AAT, en esta primera etapa no sacará rédito económico por le exhibición de la Copa. Existen limitaciones comerciales impuestas por la ITF: ninguna marca, salvo BNP Paribas (patrocinador principal de la entidad internacional), puede vincularse con la bandeja de plata montada sobre tres zócalos de nogal. Ello imposibilita que una marca equis esté ligada al trofeo. Aunque sí se permite una suerte de participación indirecta, como podría ser que un municipio haga un acuerdo con un club y el trofeo, antes de la acción deportiva, se presente en la casa gubernamental.

El seguro que cubre el trofeo desde su arribo al país y hasta que regrese a Londres en septiembre, valuado en 450.000 dólares, lo afronta la AAT, y los clubes que acojan la Copa deberán hacerse cargo de los gastos de traslados. “No se pudo hacer antes porque confeccionar un protocolo lleva tiempo. Las limitaciones que nos ponen hicieron que se dilatara. No somos una federación rica que podemos destinar un gran presupuesto a la gira de la Copa. Pero ya es una realidad y la finalidad es que la Copa sea una motivación y que los clubes se potencien”, explicó Diego Gutiérrez, vicepresidente 2º y director deportivo de la AAT.

Mientras tanto, Play Patagonia, comercializadora de la AAT, trabaja en una gira “adicional” para intentar llevar el trofeo a las ciudades donde nacieron los campeones de la Davis. En este caso, la ingeniería tratará de incluir algún tipo de acompañamiento de empresas privadas (con las complejidades ya pautadas). Por lo pronto, y mientras deportivamente el campeón piensa en el repechaje de septiembre ante Kazakhstán en Astana, la Copa Davis empezará, de una buena vez por todas, a circular por el país que tanto tiempo la esperó.

Seguridad y traslados

El protocolo de la ITF y limitaciones en las bodegas

Los clubes o las federaciones que reciban el trofeo tendrán que cumplir con un protocolo de seguridad que impone la Federación Internacional. Además, la Asociación Argentina de Tenis aportará el personal autorizado para manipular -con guantes y sin anillos ni pulseras- el trofeo. Según la AAT, se encontró con un obstáculo impensado: las bodegas de la mayoría de los aviones de cabotaje no tienen las medidas para cargar con el gran tamaño de los cuatro baúles que protegen el trofeo. El viaje a Neuquén se iba a hacer en un camión blindado, pero finalmente hallaron un avión comercial que servía.