La Superliga del fútbol de primera división va tomando forma: ya tiene nuevo presidente (Mariano Elizondo, un hombre de Marcelo Tinelli) y completará sus autoridades en las próximas horas. Además, ya se definió cómo será el reparto de los ingresos entre los clubes por el pago del cánon que mensualmente realizará el consorcio ganador Turner-Fox.

Pero hay un tema que aún sigue en la nebulosa y es fruto de intensas negociaciones por estas horas: cuál será el costo que deberá pagar cada usuario para ver los partidos por TV y cuándo comenzará a cobrarse. “Tendríamos que empezar a cobrar desde agosto, pero el Gobierno nos consulta si es posible postergarlo por algunos meses, al menos hasta después de las elecciones”, explicaron fuentes de la negociación.

Aunque todavía no está resuelto y mucho menos informado oficialmente, se estima que el abono básico que permitirá ver todos los partidos será de $300, pero que habrá que pagar más para servicios “premium”, que entre otras posibilidades permitirá ver las repeticiones de las jugadas y los goles en cualquier momento.

El abono de $ 300 por mes debería comenzar a pagarse en agosto, coincidiendo con las primarias y a pocas semanas de las elecciones legislativas

La negativa de los clubes fue rotunda. “Nosotros tenemos firmado un contrato y lo único que queremos es que se respete. No vamos a ceder nada. En todo caso es un problema de ustedes con la Casa Rosada”, contestaron las principales autoridades de la Superliga. Los principales dirigentes que acompañarán a Elizondo (que quedó como un presidente profesional que no participa en ningún equipo) son Jorge Pablo Brito (River Plate) y Matías Lammens (San Lorenzo).

Por el lado de la Casa Rosada, quien se encarga directamente de las negociaciones es Fernando de Andreis, el secretario general de la presidencia y hombre de confianza del presidente Mauricio Macri. En su momento, el Gobierno acordó rescindirle el contrato de Fútbol para Todos a los clubes con el pago de una indemnización de $350 millones.

El Gobierno ya avisó que no pondrá un solo peso más para el fútbol. Por eso, la decisión de postergar el cobro del cañón es de Turner-Fox y también de Cablevisión.

Desde los clubes se ocupan de pasarle al Gobierno un mensaje. “Si hubieran querido que se postergue el cobro de la televisación a la gente, hubieran pagado $200 millones más en la rescisión y no había ningún problema, pero optaron por no hacerlo”, explicaron a Infobae.

La postura de la Casa Rosada fue variando con el paso de los meses. Cuando se armó la Superliga, marcando el final de Fútbol para Todos, la lectura era que la gente valoraría que el Estado no dedique más recursos para “bancar” al fútbol profesional.

Pero ahora consideran que las chances electorales del Gobierno podrían verse afectadas si la gente se queda sin la posibilidad de ver fútbol de forma gratuita, teniendo en cuenta que el abono habrá que pagarlo a partir de agosto, justo antes de las elecciones primarias y muy cerca de las elecciones legislativas. Además, la mayor cantidad de clientes dispuestos a abonar el fútbol se concentran en la zona metropolitana (ciudad de Buenos Aires y Conurbano), que es la que más sufrió el impacto del aumento de tarifas en el último año y medio.

Además, sin lugar a dudas será un tema de campaña ya que la oposición recordará que Macri había prometido que no corría peligro la gratuidad del fútbol. “Postergamos el aumento de transporte para el año que viene para darle un alivio al bolsillo de la gente y ahora resulta que la gente va a tener que pagar $300 por mes para ver fútbol”, se quejaba ante Infobae un alto miembro del equipo económico al ser consultado sobre este tema.

Como están las cosas, si el fútbol no se cobra desde agosto el principal perjudicado serían Turner-Fox, que irían a pérdida pura. El consorci que ganó la licitación para transmitir el torneo de primera división desde agosto ya pagó la “lave” de $1.500 millones para entrar al negocio y ni bien arranque el torneo comenzará a desembolsar las primeras cuotas del acuerdo.

Pero hay otro actor que también se vería perjudicado ante esta situación, que son las compañías de cable a través de las cuales se transmitirá el fútbol. Obviamente, la principal es Cablevisión, del Grupo Clarín, que percibiría alrededor de un 35% de los ingresos que se generen por el cobro del abono. Por lo tanto, también desde el multimedio tendrían un peso importante en la decisión en un momento político clave. Por lo que se estipuló, habrá dos canales nuevos en la grilla por donde se verá el fútbol que serán para el abono básico y el premium.

El objetivo de Turner-Fox es llegar a los 6,5 millones de pantallas que paguen fútbol dentro de tres años, aunque el inicio sería muy lento ya que la gente se acostumbró a ver fútbol gratis.

Además, evalúan que empezar transmitiendo en forma gratuita durante los primeros meses podría dificultar todavía más el cobro posterior. “Sería muy burdo empezar a cobrar por el abono del fútbol inmediatamente después de las elecciones de octubre”, aseguran en los clubes.

En la asamblea de la Superliga que se realizó esta semana se aprobó el estatuto de la entidad. Lo más importante pasó justamente por la distribución de los ingresos audiovisuales. Si bien en el estatuto está planteado que se reparta el 50% según las escalas actuales, Boca y River en primer lugar, luego Independiente, San Lorenzo, Racing y Vélez, y los restantes 24 equipos (en el próximo certamen serán 22 porque se achicará el torneo a 28 equipos). Un 25% del dinero de la TV se repartirá en partes iguales y el otro 25% de acuerdo con una tabla de mérito deportivo de la que todavía no está estipulada cómo se establecerá.