Los jugadores y el cuerpo técnico de Sport Club Pacífico de General Alvear (Mendoza) dejaron su ciudad días atrás con un banderazo multitudinario y se trasladaron a Buenos Aires cargados de ilusiones. Fueron despedidos como héroes, en busca de un sueño que parecía casi imposible de alcanzar para este club radicado en una ciudad de menos de 30 mil habitantes.

Finalmente, el equipo logró lo impensado y, en la cancha de Banfield, se impuso por 3-2 ante Estudiantes de La Plata para avanzar a los 16avos. de final de la Copa Argentina. “El Lobo” de Mendoza alcanzó la hazaña.

El duelo ante “El Pincha” significaba uno de los mayores desafíos de la historia del club, que actualmente milita en el Torneo Federal B, es decir, en la cuarta categoría del fútbol argentino. Enfrentarse al poderoso elenco platense implicaba un enorme esfuerzo no solo en lo futbolístico, sino también en lo institucional. La apuesta era muy grande.

“No está bueno hablar de números, pero a Pacífico le ha traído una pérdida de casi 700 mil pesos la participación en la Copa”, admitió días atrás en una entrevista el presidente del club, Héctor Moncada. Los gastos de los viáticos y los sueldos de los futbolistas han significado un gran desafío para las arcas de un pequeño club del sur mendocino.

Los hinchas y socios se pusieron al hombro la tarea de financiar el gran sueño de avanzar en la Copa Argentina. Se realizaron rifas y hasta una comida con mil pollos que fueron asados en el campo de juego del club. 400 fanáticos pusieron mil pesos cada uno para que su nombre aparezca en la camiseta en el duelo ante “El Pincha”.

Fundado en 1922, el club actualmente tiene como entrenador a Andrés Villafañe. En las fases previas, Pacífico superó a Huracán Las Heras, Sportivo Peñarol de San Juan y Estudiantes de Río Cuarto. En 32avos. de final, se topó con un rival que tenía en sus filas nombres como los de Mariano Andújar, Rodrigo Braña y Santiago Ascacibar.

Del lado del elenco mendocino, un grupo de futbolistas esforzados, que a pura garra consiguieron, tal vez, el triunfo más importante de su carrera. Para muchos de ellos, el deporte es un compromiso que les requiere tiempo y dedicación por fuera de los trabajos que les dan de comer: hay profesores de educación física, preceptores y hasta algunos que hacen ‘changas’ para ganar su sustento.

Las calles de General Alvear se vistieron de negro y blanco una vez consolidada la victoria ante Estudiantes. A pesar de los 900 kilómetros que separan a la ciudad mendocina de Banfield, la hazaña se vivió a pura intensidad. Miles de hinchas se reunieron en el centro de la ciudad con sus camisetas y banderas. Lanzaron fuegos artificiales y los autos acompañaron con sus bocinas. El pase de ronda se vivió como un título.

En los vestuarios del estadio Florencio Sola la situación fue similar. A pura emoción, los jugadores festejaron el gran logro alcanzado ante uno de los equipos más poderosos del país.

El premio por haber pasado de ronda fue un cheque por 560 mil pesos. A partir de mañana, con sus cuentas algo más aliviadas, Pacífico deberá comenzar a pensar en la nueva etapa de su ilusión. Atlanta o San Martín de San Juan se avizoran en el camino. El sueño de gloria para los mendocinos está más vivo que nunca.