El tercer día del juicio por el FIFA Gate sigue dejando detalles llamativos, más allá de las explosivas confesiones de Alejandro Burzaco que involucraron apellidos de la talla de Julio Humberto Grondona, Nicolás Leoz, Eugenio Figueredo, Pablo Paladino y Jorge Delhon, entre otros.

El ex CEO de Torneos y Competencias no pudo iniciar su segunda declaración ante la Justicia de Brooklyn en término porque comenzó a llorar cuando se sentó en el estrado tras ser llamado declarar y debieron pasar a un cuarto intermedio para poder tranquilizarlo.

Los presentes especularon con varios factores que podrían haber llevado a tal expresión al empresario de 54 años. Sin embargo, hubo un suceso que detonó el llanto: según los fiscales, Manuel Burga, ex presidente de la Federación peruana, le realizó gestos amenazantes, moviendo su mano como si estuviera cortando su garganta. El abogado del directivo lo defendió desmintiendo el gesto y argumentando que, en realidad, se rascó repetidamente debido a que padece dermatitis. La situación, incluso, casi genera que Burga deba pasar el resto del proceso en la cárcel. Al final, la jueza Pamel Chen ordenó quitarle el acceso al teléfono, a Internet y le negó la posibilidad de salir de su casa bajo ninguna circunstancia.

Al mismo tiempo, Juan Ángel Napout, ex presidente de la Conmebol entre 2014 y 2015– habría mirado de manera desafiante a Burzaco, potenciando su reacción antes de iniciar su declaración.

Más allá del episodio relacionado a las amenazas, también habría afectado a Burzaco el dolor por el suicido de Jorge Delhon, uno de los funcionarios del programa Fútbol para Todos que señaló el propio Burzaco en su declaración de ayer. Tras ese suceso, el abogado decidió arrojarse a las vías del tren Roca en el partido de Lanús.

Burzaco había señalado que pagó 4 millones de dólares en sobornos al coordinador del programa Pablo Paladino y a Delhon, quien actuaba como abogado contratado por la Jefatura de Gabinete al menos desde del 2012.