La vedette de otro día de declaraciones en la Corte Federal de Brooklyn en el contexto del FIFA Gate fue Luis Bedoya. El ex titular de la Federación Colombiana de Fútbol aceptó los delitos de asociación ilícita para delinquir y conspiración para cometer fraude y hoy compareció ante la jueza Pamela Chan, entregando una serie de concluyentes revelaciones. Una de ellas, según el informe del periodista Ken Bensinger, se enfocó en la elección de Qatar como sede del Mundial 2022, y de los sobornos ofrecidos a encumbrados dirigentes del fútbol sudamericano para hacer lobby y traccionar votos para la candidatura del país asiático.

El testimonio de Bedoya devela que la historia de las negociaciones por el Mundial de 2022 comenzó en Madrid, en 2010, en ocasión de la final de la Champions League de ese año. Allí mismo, en el Santiago Bernabéu, Mariano Jinkis, una de las cabezas de la empresa Full Play, les hizo el contacto a Bedoya y a Juan Ángel Napout, entonces representante de la Federación de Paraguay, con un importante representante de la candidatura qatarí. Cuando se reunió con Bedoya y Napout, el enviado de la candidatura de Qatar les pidió “apoyo” para la propuesta de su país de parte de todo el continente. Claro, el respaldo, en el marco de todo lo que ha ido brotando del FIFA Gate, no podía resultar gratuito…

Bedoya admitió que a cambio del lobby por los tres votos de Sudamérica en el Comité Ejecutivo de FIFA en favor de Qatar, Jinkis les prometió “entre diez y quince millones de dólares” a repartir entre el “Grupo de los seis”, tal como se conocía a los dirigentes de Colombia, Paraguay, Ecuador (Luis Chiriboga), Bolivia (Carlos Chávez), Perú (Manuel Burga) y Venezuela (Rafael Esquivel). Sin embargo, siempre según el colombiano, luego la oferta no se hizo efectiva.

Bedoya aseguró que terminó votando por las candidaturas de España y Portugal para 2018 y de Estados Unidos para 2022. Y que, en 2010, año en el que se comunicaron las sedes para Rusia y Qatar, extendió una carta a la Conmebol “manifestando sus sensaciones” al respecto. Ahí es donde vuelve a insinuar que hubo alguna maniobra de soborno y en esta oportunidad Bedoya se la endilga a otros directivos. En su testimonio indica que, como devolución a la misiva, el argentino Eduardo Deluca, entonces secretario general de la Confederación Sudamericana, le respondió: “Siempre respaldás a los perdedores”.