La reunión ocurrió la semana pasada: Carlos Arroyo, intendente de la ciudad, y Hernán Mourelle, su secretario de Hacienda, se reunieron con Alex Ganly, CEO de los Torneos de verano, y Guillermo Coppola, gerente de relaciones institucionales. Y saltaron chispas. Las diferencias económicas en cuanto al canon entre lo que exigen las autoridades de Mar del Plata y la empresa elevaron la temperatura poniendo una tradición de más de cinco décadas al borde de la ruptura: los partidos de verano en la playa corren serio riesgo de discontinuarse.

Desde la organización advierten que lo que pidió Mar del Plata es impagable. Al mismo tiempo, la ciudad reclama un 50% más de lo ofertado. A esta altura del año usualmente ya se encuentra pautada la nómina de participantes, al igual que los días y horarios de disputa. Sin embargo, ante el tira y afloje, reina la incertidumbre.

“Si finalmente hay arreglo con Mar del Plata, el torneo se va a jugar del 12 o 13 de enero al 21, día en el que se disputaría el Superclásico entre Boca y River”, le detalló una fuente a Infobae. ¿Y si no hay acuerdo con “La Feliz”? El fútbol de verano no tendría pausa, aunque la pelota correría lejos del mar. “Hay un contrato firmado”, aseguró la misma fuente.

Si las diferencias económicas con Mar del Plata persisten, tres plazas se candidatean para repartirse los partidos a cerrarse: Córdoba, Mendoza y San Juan. En principio, la idea para este verano no pasaba por los tradicionales triangulares con una copa en juego: la planificación incluía clásicos, con Boca-River, Racing-Independiente y San Lorenzo-Huracán como los tres platos fuertes. Los próximos días serán clave para saber si el José María Minella albergará pasión durante el verano. O los equipos top de la Argentina armarán los bolsos para girar por otras plazas, alejadas de las olas y el viento.