Aún con las luces intermitentes por los nervios y el presente futbolístico, River intentó por todas las vías alcanzar el triunfo ante Chacarita. Sin embargo, no logró quebrar la resistencia del elenco de Sebastián Pena: así, por la fecha 18 de la Superliga, igualó 1-1 en el Monumental, y estiró a cuatro partidos la racha sin victorias.

Ignacio Scocco, de penal, anotó el tanto para el local, Nahuel Menéndez celebró para la visita; las dos conquistas se dieron en la primera etapa.

Pratto convirtió un gol, pero estaba en offside (Nicolás Stulberg)

Asumió la iniciativa River, como mandan la localía y la urgencia. Pudo haber marcado al minuto, pero el árbitro Hernán Mastrángelo no sancionó el penal que el arquero Pedro Fernández le cometió a Ignacio Socco.

Aún con dudas e imprecisiones, intentó por las bandas, y con Nacho Fernández en modo conductor. Chacarita, cerrado, apostó a las contra, ya sea en la segunda jugada que podía propiciar la cabeza de Mauro Matos o a través de la velocidad de Joaquín Ibáñez.

Comenzaban a viralizarse los murmullos en las tribunas cuando De la Cruz pisó el área y Petryk lo bajó. Penal, que a los 41 minutos de juego Ignacio Scocco cambió por gol.

Era la situación ideal para que River se reencontrara, en ventaja, ante su gente. Sin embargo, permitió el avance tímido de Chaca, que derivó en un taco delicioso de Petryk y en la arremetida de Nahuel Menéndez que, a los 46′, decretó el 1-1.

El empate exacerbó la incertidumbre de River, que no logró conectar líneas para generar riesgo. Esa falta de fluidez en el juego provocó que Chacarita se fuera animando. Pueba de ello, Coquito Rodríguez se perdió insólitamente el 2-1 con el arco vacío.

Gallardo movió el banco: hizo ingresar al colombiano Quintero para que Fernández tuviera un socio; también cambió los delanteros: sacó a Pratto y Scocco, sus ases, para apostar por Borré y Auzqui.

Empujado por el público y por las ganas de quebrar la racha adversa, sin ideas y sin pausa, River fue en busca del gol. A pesar de la falta de chispa, pudo haberlo logrado. Como a los 28′ de la segunda parte, cuando Fernández, tal vez el mejor del Millonario, reventó el travesaño.

Quintero dibujó un par de pases filtrados como para ser tomado como opción válida para la titularidad; en una, dejó a Borré de frente al arco y tapó Fernández. También Mayada casi repite su grito lejano, como ante Flamengo, pero el balón dio en el palo.

Tras empatar sobre la hora ante Flamengo en Brasil por la Libertadores, el Muñeco pretendía la reacción del equipo en la liga doméstica y así cambiar el semblante. No lo consiguió. River se aleja de las chances de conseguir una plaza en la Libertadores de 2019 pero, sobre todo, no recupera la identidad, la piedra basal para cualquier aspiración. He ahí su principal problema.