Lionel Messi escapa del foco de la cámara. Mira para abajo. Mete su mano y presiona sobre el muslo derecho. Camina unos metros con síntomas de dolor. Su rostro reflejaba cada vez más dolor. En un momento, decidió quedarse semi agachado para calmar la dolencia.

Dos minutos más tarde, selló el tercer gol ante Chelsea con una corrida infernal. Iban 63 minutos de juego, todavía restaba media hora más y la serie estaba absolutamente liquidada. De todos modos, Messi continuó en el terreno de juego y prefirió no ser el reemplazo.

Las cámaras del programa español Chiringuito capturaron toda la secuencia y expusieron un debate que se intensificará a medida que transcurran los 91 días para el Mundial: ¿el capitán de la selección argentina debe empezar a dosificar las cargas?

El propio Jorge Sampaoli vio en cancha cómo Leo sumó otros 90 minutos de juego con la camiseta del Barcelona en lo que va del 2018. En total, estuvo presente en 17 de los 20 partidos que disputó su equipo en el 2018: en 15 permaneció la totalidad del juego dentro del campo –de los restantes, en uno fue suplente e ingresó y en el otro fue sustituido a media hora del final–.