Brasil cumplió este miércoles con los pronósticos y derrotó por 2-0 a Serbia en el Spartak Stadium de Moscú para clasificarse a los octavos de final del Mundial, en los que se enfrentará a México el lunes.

Los goles de Paulinho (36m PT) y Thiago Silva (33m ST) evitaron una nueva sorpresa en Rusia 2018, apenas un par de horas después de que Alemania, la actual campeona, cayera ante Corea del Sur y se despidiera en la fase de grupos.

Una victoria de la “Mannschaft” habría propiciado un Alemania-Brasil en octavos, con el recuerdo del 7-1 todavía muy fresco en la memoria de todos. Pero el sorprendente 2-0 de los coreanos desechó por completo ese escenario.

Brasil sí cumplió con los pronósticos y terminó líder del Grupo E con dos victorias y un empate, mientras que Suiza avanzó como segunda tras el 2-2 ante Costa Rica en Nizhni Novgorod.

Así, la “Verdeamarelha” se enfrentará el lunes a México en el Samara Arena y Suiza chocará un día más tarde ante Suecia en San Petersburgo.

Quizás la derrota de Alemania quitó un peso de encima a Brasil -el 7-1 sería prácticamente un monotema hasta el día del partido-, pero por otro lado redobló la presión. Si la campeona había caído, ¿por qué no le podía ocurrir lo mismo a Brasil?

Es cierto que el elenco dirigido por Tite tenía un escenario mucho más sencillo que los europeos. Y es que le bastaba el empate para asegurarse el pase a octavos. El DT salió con la idea de no especular y puso toda la carne en el asador.

Neymar, Gabriel Jesus, Coutinho, Willian y Paulinho jugaron de arranque en el Spartak Stadium, pero la primera noticia fue un golpe para Brasil. Marcelo, su lateral izquierdo, se lesionó y abandonó el césped con una lesión de espalda que no le permitía prácticamente moverse. Fue sustituido por Filipe Luis, un jugador sin el carisma de Marcelo pero de enormes garantías.

La primera gran ocasión del partido no llegó hasta el minuto 25, cuando Neymar, con la zurda, obligó al arquero Vladimir Stojkovic a realizar una buena estirada. Cuatro minutos después, Brasil volvió a avisar por medio de Gabriel Jesús, cuyo disparo fue repelido por la pierna de un defensor cuando la “torcida” brasileña ya cantaba el gol.

No tuvieron que esperar mucho más, ya que Paulinho se metió entre los centrales a los 36 para decantar la balanza del lado brasileño. El volante del Barcelona se desmarcó y su movimiento lo leyó a la perfección Coutinho. Paulinho llegó antes que el arquero rival y tocó la pelota ligeramente con la punta del pie para meter su primer gol en Rusia 2018.

Si Coutinho fue decisivo en las dos primeras jornadas con goles, este miércoles lo fue con una asistencia. Sigue robándole protagonismo a un Neymar que no termina de carburar en el Mundial.

El delantero del PSG continúa apagado. Una mala noticia para el pentacampeón. La buena es que de momento no necesitó la mejor versión de su crack para alcanzar los octavos.

Al descanso se llegó con un disparo de Neymar buscando la escuadra y sin noticias de Serbia en ataque. La única oportunidad de los balcánicos pasaba por ganar, así que tras la pausa salieron en tromba al área rival.

Serbia también hizo lo suyo. Asedió a Brasil y rozó el gol. Tuvo cuatro oportunidades en apenas cinco minutos: Adem Ljajic, Aleksandar Mitrovic en dos ocasiones y otra más de Sergej Milinkovic-Savic. Ninguno consiguió vencer a Alisson.

Y cuando mejor estaba jugando Serbia llegó el mazazo de Thiago Silva, que cabeceó un corner lanzado por Neymar para sentenciar el partido. El “10” brasileño se señaló el pecho, reclamando para sí mismo un protagonismo que, vistos los méritos en el césped, todavía no se ha ganado en Rusia 2018.

Pudo marcar a cuatro del final tras un afortunado rebote, pero el arquero serbio sacó el guante en el momento adecuado. Y volvió a frustrar a Neymar en el tiempo de descuento con otra atajada. El crack del PSG tendrá, de momento, un partido más para reivindicarse.