Posterior al desarrollo de la fiesta de la inauguración de la temporada de Verano 2014/15 del Club Atlético San Pedro, dejó abierto un debate sobre la regulación de la estructura del Club. En el Concejo Deliberante se discutió mucho sobre los clubes deportivos y su función como proveedores de servicios a eventos privados en nuestras cuidad.

Los legisladores discutieron sobre las actividades del Club Providencia, pero parece que nadie reparo, por lo menos a nadie le intereso, lo que ocurrió en Atlético San Pedro. No es la primera vez que hay quejas con las fiestas o bailes que se hacen allí.

Toda la semana hubo publicidades en torno a los distintos eventos que se iban a realizar en el Club.
Quiero remarcar en este marco que, primeramente, el Club ya presentaba muchas falencias en lo que respecta a la documentación, fundamentalmente en el permiso de habilitación, en el seguro y muchos de los temas que parecen formales pero son formales mientras no ocurra nada. El día que pase algo, porque el diablo siempre mete la cola, recién piensan en las cosas que pasan a ser problemas serios.

El día anterior al viernes, como habitualmente sucede, voy al Municipio a buscar información en horas de la mañana.

Cuando me encontraba charlando con el intendente, llega el Dr. Bravo, Director del Club , en ese momento se acerca, la Jefa de Gabinete, Graciela Moisés, que le advierte que todavía no habían presentado la documentación para poder hacer la inauguración, ni siquiera habían abierto un expediente. El Directo del Club, aseguró que resolvería el problema en las próximas horas.

Por otro lado, le pidió al Intendente que no le cobre impuesto, quien le responde que les iba a dar el mismo tratamiento que se le da a todas las instituciones deportivas y culturales, que es cobrarle el 50% y bonificarle el otro 50%. La propuesta que hubo para resarcir ese 50% es la publicidad del evento en una pantalla gigante. Hasta ahí se encontraba la situación sin ningún tipo de problemas.

Lo cierto es que el Club debe a la Municipalidad $23.000 en impuesto de barrido y limpieza, de todo el año, además de los $1700 en relación a impuesto del Baile que se hizo el domingo pasado,
Cabe destacar, que el tesorero del Club, es un municipal, el Coordinador de Deportes, José Torres. Entonces, sobretodo, él debe de cuidar los onerarios públicos.

La Concejal, Lurdes Navarro, quién exige en todas las secciones que las instituciones bailables presenten los pedidos correspondiente para que se inspeccione, critica el estado de los baños, de las quejas de los vecinos, etc. Y que hace cargo al Municipio, que es quien habilita, espero presente este pedido para el Club del cual su jefe es el presidente.

En el Baile se utilizó el tinglado que se está construyendo, que ni si quiera tiene planos presentados en la Intendencia, es decir, que no estaba habilitado.

Pero lo más grave de todo, es que había un solo baño que compartían tanto varones como mujeres, es más iban a hacer sus necesidades fisiológicas a la cancha de futbol. Si alguien me quiere negar esto, están todas las fotos y documental.

Cuando piden la habilitación del lugar, la Municipalidad le exigió que se contrate baños químicos, si todavía no habían terminado con la construcción. Como se pone en todo evento grande como este, donde asistieron más de 900 personas.

También dijeron que se iba a abrir los baños de la pileta, pero estos no pueden realizarse porque es peligroso, y sobre todo porque el Club no tiene al día los seguros, tampoco han contratado a un bañero idóneo, entre otras cosas.

Lo más grave es que se mintió hasta en el expediente, hay actas de rentas y de bromatología. A todo esto la Municipalidad debería clausurar pero esto no va a ser así, primero porque es una institución del medio. En secundario, también empiezan a victimizarse, “se cerró el Club porque el presidente es Radical”

Sin embargo, la Municipalidad tiene la obligación de exigir la regulación y todo lo q atañe a la realización de un acontecimiento. Porque cuando sucede algo, los juicios se emiten a la intendencia, no a la institución privada.