En estos días he leído, escuchado y observado muchas acciones en donde figuras olvidadas de la política volvieron a resurgir, se acerca el final del 2014 un año en donde se pudo haber hecho muchas cosas pero lo único que se vio fue más de lo mismo.
Con mi corta edad e idea de política puedo decir que solo llevo viendo y viviendo la política desde hace aproximadamente unos 18 años, tuve que ver a mi madre desesperarse cuando ocurrió lo del corralito, presencie marchas de docentes, recuerdo cuando acompañaba a mi madre a la gran Carpa Blanca, así la denominaron los gremialistas y luchadores de ese entonces cuando se asentaban en la plaza Belgrano de la Capital Jujueña, y saben ¿por qué?. Porque ellos luchaban por el abono pago, hasta ese momento existían maestros y profesores que caminaban largas horas las rutas para poder llegar a su trabajo, y exigieron al gobierno que se abone el pasaje para que puedan llegar a las escuelas. He vivido muchas marchas, escuche muchas expresiones de grandes luchadores de la docencia, viví y sobre todo he sentido cuando muchos de ellos se han decepcionados por sus representantes gremiales que comenzaron a venderse al gobierno de turno por beneficios personales, y son lo que hoy sigue levantando diferentes banderas de luchas bajo distintos nombres.
Llegan las fiestas, y en el mundo estamos acostumbrados a vivirla de lo mejor, algunos estrenan ropas, otros tienen que tener las mejores comidas, otros la decoración más sofisticadas, a los niños se les regala juguetes, ropa, pirotecnias etc.
Lo más loco es que se me vienen a la cabeza un tema de León Gieco, llamado la Navidad de Luis, en donde su letra expresa la realidad de un niño que no tiene nada para pasar las fiestas y una señora le ofrece Pan Dulce, el niño solo le responde, Señora, gracias por lo que me da
pero yo no puedo esto llevar porque mi vida no es de Navidad .
“Señora, cree que mi pobreza llegará al final comiendo pan el día de Navidad”

Y es en esta última frase es en la que me detendré, porque con simple palabras expresa gran parte de lo que hoy está pasando. El gobierno y los gremios de Jujuy se encuentran en luchas constante por un bono de fin de año, que solo será 1750 pesos, los gremialistas no lo aceptan, no creen que es justo que se pague eso, cuando los precios están arriba, y no alcanza para poder pasar ni una fiesta.
Cuál es la realidad, si los argentinos, los jujeños y los sampedreños pensáramos y analizáramos a que se llama pobreza hoy en día, si nos ponemos a ver que existen más pobres que antes, no por el capital sino porque del capital derivan las grandes pobrezas de un hombre.

La situación económica no es de las mejores, pero hoy en día cobran hasta los presos, pero el dinero se va señoras y señores, estamos más preocupados por darles los regalos más lujosos a nuestros hijos pero no nos preocupamos en enseñar que la riqueza no está en lo material, si en lo que un ser humano logra enriquecer de uno mismo, valores, ética, a que por un regalo no deben sacar todas las calificaciones altas en sus clases. Y es así como seguiremos reproduciendo un estereotipo del sistema el cual se impuso en algún tiempo, en que para hacer algo debemos recibir un premio o regalo a cambio.
La misma actitud del párrafo anterior lo veo representado en la política, en la vida diaria de los trabajadores, en todas las estructuras del sistema, y, ¿saben porque lo digo?, porque cuando era chica estaba en el grupo de exploradores y en mi ciudad había elecciones, en plaza central estaban varios candidatos, y allí me pidieron que me acerque a uno de ellos a decir con cara de inocente que donen una carpa, y yo lo hice, pero me quedo marcado cuando ese candidato un día llego y me entrego lo que había pedido, cuando fui al campamento ¿saben quien la uso?, esos jefes que me mandaron a pedirla, y yo dormía en una carpa con varias chicas agrupadas por el frio de la oscura naturaleza, termino el campamento y jamás volví a ver esa carpa. Desenlace de este pequeño relato. Es que de los más débiles siempre se favorece otro débil de alma con pensamientos egoístas y creyendo se el más poderoso.

Lo mismo veo en estos años donde me toco vivir algunas elecciones, todos piden, todos los políticos entregan bolsones colchones y lo que sea por un voto, ni el que pide, ni los que dan piensan en cambiar eso, por esto en nuestro país siguen los mismos débiles de alma que piensan ser mejor y más vivos que otros.
Tengo una corta edad pero observo y vivo un olor a la sucia política impuesta, en donde no se planifica cambiar nada, creo mucho en la juventud, hasta que los escucho hablar de cambios pero trabajan para que sus mismo jefes políticos sigan en un cargo, con la esperanza de llegar a ser un funcionario, o una figura política para poder cambiar, pero al pasar de los años se corrompen, y si llegan a ser a los 40 o 50 años el candidato popular y su ego personal gana en la gran batalla de querer tener el poder, pero dejando atrás algo que querían hacer que es un cambio.

Durante años paso esto, la tristeza que me invade en estos momentos es que repetiremos la historia argentina porque no existe nada nuevo, porque los jóvenes entusiastas se cansaran de intentar cambiar, ensuciaran tanto sus pensamientos porque no les convienen que lleguen a esta edad a ser figuras fuertes políticas, el miedo de la juventud al cambio es el que le imponen, cuando piensan ¿qué hacer si llegan al poder? para eso necesitan alguien fuerte que los guie, y allí es donde los buitres encontraron sus presa para poder alimentarse y volver a volar en el camino de la política. Es allí donde veo una juventud truncada, si bien es cierto que el gobierno nacional y popular de la actual Presidente de la Nación, dio inclusión, planes como el progresar, computadoras para todos, inclusión en debates políticos, pero siempre remarcaron que es este gobierno es el que se los da, y a la hora de juntar votos estos jóvenes son los que tienen que hacer memoria, porque dieron algo valioso a cambio de su voto, y por eso hacía mención anteriormente a que desde muy chicos se acostumbra a esa estructura de que te doy un regalo pero tenés que ser grato y tener buenas notas.
Este sistema político no enseña a construir los pensamientos, a pensar en que ya es momento de cambiar todo esto, y saben ¿Por qué? , porque no les importa lo que les pase a esos jóvenes, solo les importa seguir estando en el poder, y que el futuro de una nación la resuelvas el que este de turno, no existe la construcción de un conjunto de que todos debemos hacer un cambio, no solo político, sino social, suena muy del Pro decir el cambio somos todos, si no lo usaría Macri para ser Presidente de la Nación solamente, se diría que es una idea para pensarla pero no en lo político no diciendo “Macri Presidente” porque sus acciones lo contradicen constantemente, si pensáramos que es momento que todos sepamos la importancia de un Voto a la hora de elegir, si tomáramos conciencia de lo que costó llegar a tener la posibilidad de elegir, y si analizáramos que grandes figuras históricas lucharon por que exista el voto, y como ciudadanos seguimos condenándonos hace más de dos décadas…

A la hora de elegir no pensamos por todos, sino por uno mismo, por eso creo que es hora de reflexionar y ver que queremos para nuestro hijos, nietos, que ambicionamos como jóvenes, como educadores, comerciantes, estudiantes, como pueblo en conjunto. Sería ilógico un poco hablarlo ahora porque no existe esa figura capaz de convertirse un ser social pensante que quiere el bien del pueblo dejando atrás el individualismo.

Pero está en aquellos jóvenes y niños el futuro de cambiar esto, por eso, a ellos les digo, que piensen, razonen y observen para quienes están trabajando políticamente, si su candidato se merece que dejen sus años de juventud militando para un partido que al final solo se benefician los mismo de siempre, piensen que si se juntan proponen y debaten pueden hacer más que un partido político, pueden llegar a un cambio único marcando una nueva historia en la querida Argentina, porque ustedes jóvenes pueden llegar a ser mucho más de lo que piensan. A esos políticos que viven de la voluntad y las ganas de esas personas con ilusiones de cambio, piensen razonen y debatan que es tiempo de cambiar no por ustedes, sino por el futuro de quienes vendrán detrás de ustedes.

A las familias es momento de inculcar y reflexionar que el cambio también depende de ustedes, que debemos ver que el estudio de nuestros hijos no debe ser una obligación impuesta sino la sed de aprender para ser alguien mejor, para que sean futuros constructores de cambio, y no uno más del sistema.
Se los dice una simple ilusionista del cambio
Ma.Qui