El Secretario de Industria y Desarrollo Económico, Sergio Aramayo, trazó un auspicioso balance de las acciones en marcha para mejorar la competitividad del sector privado, promoviendo el crecimiento de la actividad industrial de manera simultánea a las PyMEs, a los efectos de incentivar la cultura del trabajo y la calidad de empleo.

“Luego de la recuperación económica que experimento el país a la salida de la convertibilidad y las políticas de reindustrialización -que permitieron según registros de la CAME la creación de 135.000 PyMES donde 23.000 aproximadamente pertenecen al sector industrial- hoy nos encontramos en la necesidad de consolidar el proceso iniciado, incorporando a nuestras PyMEs gestión y tecnologías que permitan aumentar su competitividad”, dijo el funcionario dependiente del Ministerio de Producción.

Consideró imprescindible sostener “el Programa de Sustitución de Importaciones, la Industrialización de la Ruralidad y Federalizar la Industria para apuntalar las Economías Regionales”, entendiendo que la creación de 373 parques industriales en el país, las Agencias GENIA, los Centros INTI, el fuerte apoyo a los Sistemas Productivos Locales e Incubación de Empresas y el CENSO Industrial 2014 apuntan a eso.
“Está claro que la mejora de la competitividad de muchas PyMEs y la posibilidad de crear empleos está sujeta a la modificación de factores como el acceso al crédito a tasas subsidiadas o blandas, las contribuciones patronales diferenciadas, leyes de promoción y desarrollo de Proveedores Locales. El Ministerio trabaja en ello, junto a la mejora y creación de más infraestructura productiva, agua para riego, transporte ferroviario y una nueva Ley de Promoción de las Inversiones, basada en la necesidad del Agregado de Valor en Origen”, prosiguió el funcionario.

Resaltó el avance de los sectores metalmecánico, foresto industrial, agro-ganadero alimentario, textil, el software, la industria del turismo y la minería, de la mano de un ambicioso programa provincial de apoyo a los proveedores locales. “Ésta es la tarea que tenemos en los años venideros, basándonos en un fuerte desarrollo de servicios vinculados a la actividad industrial”, dijo.

Siguiendo esta premisa, también ponderó el desafío de optimizar la cultura del trabajo y la calidad del empleo.

Aramayo repasó que la confrontación de modelos e intereses explícitos o implícitos ha sido una constante, prevaleciendo en la historia el modelo agroexportador basado en la tenencia de la tierra heredada de la conquista. Acotó que Argentina acredita varios intentos históricos de un desarrollo industrial independiente, en especial uno en la década del 40 que generó condiciones favorables para el desarrollo de la burguesía industrial, y otro a principios de los 60, basado en inversiones extranjeras.

“La conmemoración del Día de la Industria Nacional nos compromete a los actores públicos y privados a seguir impulsando políticas activas que abonen el terreno donde puedan crecer nuestras Pymes industriales, de la mano de nuestras industrias base”, manifestó Aramayo, revalidando finalmente el pensamiento del General Manuel Belgrano: “Ni la agricultura, ni el comercio serían, así en ningún caso, suficiente a establecer la felicidad de un pueblo si no entrase a su socorro la oficiosa industria (Correo de Comercio Nº 2 del 10/3/1810)”.