Mauricio Macri recibió a un grupo de legisladores “satélite” para avanzar en un acuerdo parlamentario que le permita librarse de los gobernadores en el difícil camino hacia el quórum que tiene el oficialismo en ambas cámaras.

El presidente recibió en Casa de Gobierno a diputados nacionales que conforman el interbloque Compromiso Parlamentario por la Argentina, integrado por diputados puntanos de Compromiso Federal y por los ex massistas del bloque Social Cristiano de Darío Giustozzi.

Junto al presidente de la Cámara Baja, Emilio Monzó; el ministro de Interior, Rogelio Frigerio; el viceministro de Interior, Sebastián García de Luca, y el diputado Nicolás Massot, Macri habló brevemente de “pobreza cero” y luego marcó la necesidad del Gobierno de lograr acuerdos parlamentarios.

Quien se mostró más predispuesto en llegar a un acuerdo fue el ex massista Giustozzi, que fue acompañado de Sandro Guzmán y Eduardo Fabiani, todos diputados “sin tierra” que no deben pleitesía a ningún gobernador.

“Se necesita de acuerdos, lo que se recibió fue muy malo y para salir hay que generar una agenda legislativa”, dijo a LPO Luis Lusquiños, operador de San Luis, una de las provincias beneficiadas con el adicional del 15 por ciento de coparticipación por el fallo de la Corte Suprema que acató Macri.

La importancia que el Gobierno les da a este grupo de legisladores que no responden directamente a los gobernadores peronistas, que tienen el arma de presionar al Ejecutivo con el reclamo de fondos a cambio de votos, es crucial puesto que si logra sumarlos en las votaciones al caudal de votos de su interbloque de 91 diputados más los 28 de la bancada de Sergio Massa, podrá acercarse al quórum sin pedirle nada a los mandatarios provinciales.

La cuña en el Senado

Durante la reunión en la Rosada, de la que también participaron los diputados Claudio Poggi, José Orellana, Ivanna Bianchi y Berta Arenas, el presidente contó una anécdota con la que intentó graficar su necesidad de confiar en los “acuerdos de palabra” entre políticos.

Macri contó que cuando decidió el cierre de la compañía aérea Sol, llamó al gobernador santafesino Miguel Lifschitz. “Vamos a vaciar Sol, quedate tranquilo que las frecuencias de vuelo a Santa Fe las absorbe Aerolíneas”, le aseguró el presidente al socialista. Según Macri, Lifschitz le dijo que no tenía problema y ni bien vaciaron la compañía, salió a destrozarlo por los medios. “No quiero que eso pase”, advirtió Macri.

Casualmente, mientras Macri contaba esa anécdota con el gobernador santafesino, el principal referente de la oposición de esa provincia, el peronista Omar Perotti, era recibido por el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich.

El encuentro giró en torno a los proyectos y las obras tanto urbanas como viales para mejorar la circulación en las ciudades y en las rutas de la provincia. “La prioridad será la circunvalación a Rosario, para mejorar el acceso al Puerto, con el impacto positivo que tendrá sobre los costos logísticos y la calidad de vida de los rosarinos”, explicaron en el Gobierno.

Lo curioso es que el receptor de esas promesas no era ningún enviado del gobierno sino el principal opositor, que precisamente es otro de los legisladores sin tierra. Perotti es considerado por el PRO como un contacto clave en el Senado, puesto que el santafesino quería presidir el bloque del Frente para la Victoria y sólo le dieron la vice.

El bloque de Miguel Ángel Pichetto, que en el PRO consideran un esbirro de los gobernadores, tiene mayoría, pero hay al menos 10 kirchneristas en crisis. Por lo que si Macri puede sumar a los satélites y “sin tierra” el bloque kirchnerista quedaría desguarnecido.

Fuente: La Politica Online