La nueva bancada justicialista buscará crecer en las próximas semanas y convertirse en un espacio que contenga a aquellas figuras eyectadas del peronismo por impericia de Cristina Kirchner y La Cámpora, como Florencio Randazzo y Julián Domínguez.

El bloque justicialista tiene por ahora 12 ex diputados del Frente para la Victoria aunque suman a otros 3 que Héctor Recalde no da por perdidos. Se completa con otros 3 peronistas que siempre estuvieron alejados del kirchnerismmo, como el sindicalista Alberto Roberti y los pampeanos Gustavo Fernández Mendía y Sergio Zilotto.

Como explicó LPO, el número es menor al esperado porque muchos gobernadores que habían garantizado su respaldo prefirieron no darle una buena noticia a Macri ante su inesperado decreto que casi triplicaba la coparticipación de la ciudad de Buenos Aires.

Pero la expectativa entre los díscolos es que pronto revean su postura, con la promesa de no ser funcionales al oficialismo. “Es probable que votemos el 80% de las veces igual que el FpV. Se trata de abrir un nuevo espacio peronista”, sostuvo ante LPO el salteño Javier David, uno de los promotores de la ruptura.

Las esperanzas están puestas en un pase de los diputados de Formosa, Tucumán y Ana Carol, de Tierra del Fuego, donde la gobernadora kirchnerista Rosana Bertone superó en despidos a Mauricio Macri.

Carol no estuvo ayer en la reunión del FpV pero avisó que por ahora seguía con ellos y las tucumanas Nilda Carrizo y Miriam Gallardo sí dieron el presente.

El formoseño Juan Carlos Díaz Roig no viajó por cuestiones particulares pero su coterráneo Luis Basterra se mantuvo como autoridad de bloque. “(Gildo) Insfrán no se definió, pero ya lo hará”, confiaban los rebeldes.

Los gobernadores Sergio Uñac (San Juan) y Gustavo Bordet (Entre Ríos) mandaron a sus diputados Daniel Tomas y Julio Solanas a la reunión del FpV, pero con la misión de poner como condición una mayor participación de las provincias. Nadie especula como reaccionarán si no consiguen su propósito y Macri se pone más generoso con ellos.

Los tres diputados que juraron su fe en los dos bloques son el riojano Luis Beder Herrera, el correntino Oscar Macías y la rionegrina María Emilia Soria.

El primero es tal vez el que no rompa porque Daniel Scioli lo habría convencido de quedare, con la excusa de algún favor pendiente.

La rionegrina fue al sindicato de taxistas, pero más tarde consideró apresurada la ruptura, temerosa de complicar la permanencia de su hermano como jefe del PJ de Río Negro. En Beder Herrera no confía nadie.

La otra estrategia para agrandar la bancada es reclutar diputados peronistas alejados del FpV, como ya hicieron con el sindicalista Alberto Roberti y los pampeanos Gustavo Fernández Mendía y Sergio Zilotto.

Miran de reojo a la entrerriana María Cremer de Busti y a peronistas d el Frente Renovador que puedan no estar contenidos con Sergio Massa. Como explicó LPO, las reuniones de ese bloque suelen terminar en ásperas discusiones.

El tigrense por ahora retiene figuras peronistas como los cordobeses Blanca Rossi y Adriana Nazario (leales a José Manuel de la Sota), Felipe Solá y los bonaerenses Gilberto Alegre y Carlos Selva, enemigo de La Cámpora por su rivalidad con su coterráneo Eduardo Wado De Pedro.

Una de las incógnitas es como interactuarán el Frente Renovador y el Bloque peronista, sobre todo por la cercanía entre Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey. Muchos creen que tarde o temprano terminarán en la misma vereda, pero con los egos de ambas nadie se atreve a arriesgar demasiado.

El tigrense contuvo a sus dirigidos que se interesaron en jugar en la interna del PJ nacional. “Quédense tranquilos que no habrá internas”, los calmó.

Tenía información: como explicó LPO, aunque ayer el Consejo del PJ convocó a internas para el 8 de mayo, su realización quedó sujeta al congreso del 24 de febrero, donde los gobernadores tendrán mayoría.

El retorno de los expulsados

Otra de las misiones de los díscolos será crear un ámbito para el retorno de figuras del peronismo desplazadas por Cristina Kirchner en el último cierre de listas, como fue el caso de Diego Bossio.

Ya se apartó de esa jugada Martín Insaurralde, también proscripto como candidato a gobernador y ahora líder de un grupo de intendentes bonaerenses. “Yo nunca me fui del bloque”, diferenció.

Pero no son los casos de Florencio Randazzo y Julián Domínguez, quienes dejaron su marca en el nuevo bloque justicialista.

El ex ministro del Interior sigue alejado de los flashes pero uno de los asistentes a la reunión del sindicato de taxis fue Sergio Sassia, líder de la Unión Ferroviaria y uno de los sindicalistas que trabajó para que Randazzo sea presidente.

El resto de los randazzistas, que aún en el mejor momento de su jefe entraban cómodos en una oficina, quedaron sin cargo ni banca a la espera que su líder reaparezca.

A todos les llegó el mismo mensaje: Randazzo volverá a mostrarse en marzo para empezar a sondear una candidatura en 2017 por la provincia de Buenos Aires. “Lo único que tenemos claro es que no nos vamos del peronismo y no vamos a estar con La Cámpora y con Scioli”, resumió uno de ellos a LPO. El bloque justicialista le siente ideal.

Domínguez se contactó ayer con sus ex pares para respaldarlos, aún con la sangre en el ojo por la interna perdida con Aníbal Fernández, en la que fue clave el apoyo de La Cámpora.

El rechazo a esa agrupación es el punto en común del nuevo espacio peronista. Lo que puede unir a los gobernadores, los candidatos que no fueron y, para los más esperanzados, a Sergio Massa.

Fuente: La Politica Online