Mauricio Macri deberá aceitar la relación con los gobernadores y Sergio Massa para sostener sus decretos de necesidad y urgencia, que desde mañana a las 17 comenzarán a tratarse en el Congreso en la primera reunión de la bicameral de trámite parlamentario.

Esa comisión debe emitir dictámenes sobre cada DNU del presidente, que luego son tratados por las cámaras del Congreso. Sólo si ambas lo rechazan quedan invalidados.

Gran parte de la armonía de Macri con Sergio Massa fue para que bajo ningún aspecto ayude con sus más 30 diputados a que el Frente para la Victoria reúna una mayoría y se anime a rechazar un DNU.

Para depender menos del tigrense, que esta tarde marcó diferencias con Macri en torno a la inflación, Emilio Monzó empujó la ruptura del FpV y consiguió restarle 14 miembros, que formaron el bloque peronista con otros 3.

Cada vez que se analice un decreto de Macri, el cuarteto kirchnerista dictaminará en contra y le darán un revolver a Massa y los gobernadores para que disparen cuando quieran.
Pero no le juraron fidelidad a Macri, e incluso los más cercanos a gobernadores se sumaron a sus reclamos por una mayor coparticipación y la reactivación de la obra pública.

Esa es la bandera de los senadores del FpV, con mayoría propia en el recinto y dispuesto a moverse al compás de las urgencias de los mandatarios peronistas. Conviven con una minoría kirchnerista dispuesta a acompañarlos en esa pelea.

Así las cosas, Macri deberá bregar para que estos sectores no se junten y pongan en juego sus decretos.

Sobre todo porque esa será la propuesta del kirchnerismo en la bicameral, donde tiene a los diputados (Juliana di Tullio, Marcos Cleri y Diana Conti) y a la senadora (Anabel Fernández Sagasti).

Cada vez que se trate un DNU, este cuarteto emitirá un dictamen en contra y le dará un revólver a Massa y a los gobernadores para que disparen cuando quieran.

Primeros tiros

Mañana, los kirchneristas se pronunciarán en contra del decreto 13 de Macri, que cambió la ley de ministerios para armar un nuevo organigrama y en la letra chica retoma la vieja ley federal de Educación de los 90, que abre la puerta al siempre resistido arancelamiento.

Cleri presentó una denuncia penal contra Emilio Monzó en enero, porque no aceptaba su dictamen, que en ese momento hubiera obligado a Macri a convocar a extraordinarias.

En marzo terminará ese problema: pasados 10 días de emitidos los decretos, las Cámaras pueden autoconvocarse y rechazar los decretos. Claro que se necesitan mayorías.

Otro decreto que hará ruido en el ala kirchnerista es el 267/15, que elimina la ley de medios y crea el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM), un órgano que absorbe el Afsca y el Aftic con la misión de reasignar el poderoso espectro de las telecomunicaciones. Es el que más le interesa al Grupo Clarín.

El resto de los senadores del FpV que integran la bicameral son más cercanos al peronismo tradicional: Juan Manuel Abal Medina, Juan Irrazabal, la formoseña Graciela de la Rosa y el chubutense Mario País.

Se descuenta que este grupo y el kirchnerismo rechazará el decreto 73, que deroga el DNU 2635/15 firmado por la ex presidenta Cristina Kirchner que le devolvía el 15 por ciento de la coparticipación que retiene la Anses a las provincias.

Cambiemos tiene la presidencia a través del senador radical Luis Naidenoff. Y cuenta además con su compañero de bloque Ángel Rozas; los diputados de la UCR Mario Negri y Luis Petri; y los macristas Nicolás Massot y Pablo Tonelli.

El Frente Renovador anotó al diputado Raúl Pérez y el peronismo federal al senador Adolfo Rodríguez Saá. Todos podrán emitir sus dictámenes. Pero la verdad se verá en el recinto.

Fuente: La Politica Online