El grupo de rebeldes del Partido Justicialista que rompió el bloque de diputados y desconoce la conducción de Cristina Kirchner y La Cámpora, ahora amenaza con presentar su propio candidato en las internas del partido si no les dan lugares a los gobernadores en la lista de unidad que encabezaría José Luis Gioja.

Los integrantes del “Bloque Justicialista”, que conducen Diego Bossio y Oscar Romero, se reunieron ayer en la sede de Smata con la presencia de los gobernadores peronistas que lo empujan: el salteño Juan Manuel Urtubey y el riojano Sergio Casas, a quien empiezan a empujar como su propio candidato.

Allí, se discutió la postura con la que irán al congreso que el PJ realizará el próximo miércoles en Obras Sanitarias. Con la presencia confirmada de los rebeldes, no hace falta imaginar que la temperatura de ese encuentro será más que caliente.

En el congreso, la actual conducción debería definir el cronograma para las elecciones internas, aunque algunos estiman que podría acordarse la lista de unidad y, por consiguiente, definir la estrategia para evitar la realización de las elecciones. Pero los especialistas legales del partido creen que igual deberán realizar la elección para evitar cualquier posible amparo judicial que desemboque en la intervención.

El grupo rebelde irá al congreso de Obras Sanitarias con la postura de que allí no se defina -ni se discuta- la lista de unidad, sino que se limite a definir y aprobar el cronograma para continuar con los pasos legales.

Si logran estirar la definición sobre la lista de unidad y ponen en marcha el cronograma para la elección interna, los rebeldes creen que se abrirá un periodo de negociaciones que le permitiría poner algún pie en la nueva conducción. Si no hay acuerdo, todavía tendrían la alternativa de pelear en la interna. De lo contrario, si se acuerda la lista de unidad el próximo miércoles, perderán totalmente la posibilidad de tener peso en la conducción.

Esto no significa que se opongan a José Luis Gioja como el candidato de unidad. De hecho, el sanjuanino formó parte de las conversaciones previas a la ruptura y se especula con que no se sumó al grupo para que no se derrumbe su chance de conducir el partido.

Los díscolos aceptarían a Gioja siempre que se reparta el resto de los lugares de la lista de acuerdo al peso territorial de los dirigentes. Es decir, si les dan lugares a los gobernadores que no responden a la conducción de Cristina y La Cámpora. Esto no incluye solo a Urtubey y Casas, sino también a los no kirchneristas Carlos Verna, Mario Das Neves y Juan Schiaretti, este último en realidad en representación de José Manuel de la Sota.

La idea de abrir el partido a los no kirchneristas y volver a una organización del partido más plural, incluye también al kirchnerismo duro y La Cámpora, aunque probablemente estos no quieran saber nada con resignar lugares para los dirigentes que se opusieron a Cristina.

El cristinismo probablemente acepte a Gioja y desista de empujar a Jorge “Coqui” Capitanich si le aseguran que puede copar la lista con los suyos, como hizo Cristina la última vez. Si esto sucede, los rebeldes están decididos a ir a la interna con Casas como candidato, y Urtubey, que había amagado con ir por la presidencia, como su principal apoyo.

Fuente: La Politica Online