La tensión creciente entre el radicalismo y el gobierno de Mauricio Macri, subió hoy un peldaño durante el “retiro” que legisladores y dirigentes de la UCR realzaron en Luján. La tensión escaló durante la reunión que mantuvieron con el jefe de Gabinete, marcos Peña, a quien hacen responsable de su desplazamiento del círculo de decisiones del gobierno.

En la reunión, los legisladores radicales levantaron el pedido de Lilita Carrió por la reincorporación de Graciela Bevacqua como directora técnica del Indec y lograron incomodar a Peña.

Peña se ubicó entre la plana mayor del radicalismo, empezando por su presidente, el santafesino José Corral; el jefe del interbloque de diputados Mario Negri; el bonaerense Ricardo Alfonsín y el senador Angel Rozas.

“Tenemos que encarar este proceso con alegría”, arengó Peña y los radicales le respondieron con caras aún más largas.
Peña intentó calmarlos y se comprometió a incluir a dirigentes de la UCR en las actividades oficiales del Gobierno nacional y a rever el esquema de comunicación presidencial, que concentra con puño de hierro y llega a extremos como limitar las intervenciones públicas del propio Macri.

“Podemos discutir la táctica, la instrumentación, la velocidad, pero no que somos parte de un equipo que tiene las mismas ideas”, concedió el jefe de Gabinete.

Los radicales le contestaron reclamando el desplazamiento del actual director técnico del Indec, Fernando Cerro, denunciado por el mismo ministro Alfonso Prat Gay por alterar las cifras del PBI durante la intervención kirchnerista del organismo.

Luego, recayó en las recetas tomadas del Arte de Vivir y otras expresiones de filosofía new age, tan habituales en el PRO: “Tenemos que encarar este proceso con alegría y entusiasmo” dijo y los radicales respondieron con caras aun más largas.

En relación a las muestras de disidencia al interior del bloque, como el reclamo de Lilita pidiendo la reincorporación de Bevacqua y la remoción del director del Indec, Jorge Todesca, Marcos les dijo: “No les queremos poner un bozal pero les pedimos que nos peguen un llamado antes de hablar con la prensa”.

El pedido enardeció a los diputados y senadores radicales, que no podían creer lo que escuchaban, por su similitud con la obsesión por controlar lo que decían los funcionarios que ejerció el kirchnerismo.

La revisión del kirchnerismo

Luego intervino el ministro del Interior y Obras Públicas, Rogelio Frigerio, quien explicó que se decidió echar a Bevacqua porque no podían esperar un año para tener números oficiales de inflación. No aclaró si era posible construir un índice sólido en menos tiempo.

Frigerio por otro lado ratificó que Macri al inaugurar las sesiones ordinarias el próximo 1 de marzo ante la Asamblea Legislativa “va hacer un balance de lo encontrado en Argentina, pero también exhibirá nuestra expectativa”.

Las palabras de Frigerio apuntaron a calmara a los radicales que no comparten el “Modelo Ballena” de Marcos Peña y Durán Barba, que recomienda a Macri no hablar de la herencia recibida ni perder tiempo en investigar la corrupción kirchnerista.

En la reunión, los radicales tampoco se privaron de marcarle a Peña y Frigerio una falla que les compete directamente. Corral afirmó que “muchos de los errores de estos días han sido por falta de política y el radicalismo tiene que colaborar en esta coalición con la capacidad política”.

“Tenemos que tener mucha paciencia, pero en un sentido estratégico”, agregó parafreaseando a Lula.

En tanto que Negri advirtió: “No podemos ser socios en silencio; nosotros somos presidentes del interbloque, pero no somos dueños del Gobierno; los manifiestos desequilibrios en las coaliciones terminan produciendo fracasos”, concluyó amenazante.

Fuente: La Politica Online