El Congreso del PJ llamó a elecciones para el 8 de mayo y estableció un cronograma que podría sortear el fantasma de la intervención judicial, además de una junta electoral en la que el kirchnerismo quedó con nula representación.

El máximo órgano partidario sesionó hoy en el Club Obras Sanitarias, y no hizo más que ratificar las feroces internas que lo cruzan. Hubo algo de autocrítica, catarsis de algunos dirigentes, y un áspero debate por la derrota en las urnas, la posible derogación de la ley cerrojo, tal como anticipó LPO, y el posicionamiento frente al gobierno de Macri.

Pero más allá de la retórica y el cacareo mediático, el peronismo ortodoxo avanzó con su plan y barrió al camporismo, que estuvo pálido y prácticamente ausente del Congreso. “Se entregaron”, adelantaba esta mañana un organizador del encuentro. No hubo ningún orador de la agrupación de Máximo Kirchner; hablaron a través de sus intendentes y algunos ex funcionarios.

La sensación generalizada es que a mayo llegarán con una lista de unidad encabezada por José Luis Gioja, a quien el kirchnerismo ninguneó y ahora aceptaría como candidato. Los K quedaron debilitados tras el Congreso y tienen menos margen para jugar la carta de Jorge Capitanich, que venían empujando.

La conformación del próximo Consejo, las vicepresidencias y demás cargos comenzaron a negociarse cara a cara hoy mismo y se extenderán por lo menos hasta el 8 de abril, en que vence el plazo para la presentación de listas.

La jornada empezó temprano, con peleas en una de las puertas -la del ingreso de los congresales-, porque no dejaban entrar a gente de Mario Ishii. El forcejeo no tuvo demasiado sentido, porque al final los dejaron entrar por otro de los ingresos.

Entre las 9 y las 11 llegaron los dirigentes. Entraban en parejas, o en grupos. Carlos Kunkel ingresó con Julián Domínguez, que se quedó un rato dialogando con la prensa. Patricio Mussi con Jorge Ferraresi y Paco Durañona; Martín Insaurralde con el Chino Navarro; Jorge Capitanich, al igual que Juan Manuel Urtubey y Guillermo Moreno, solos; Juan Cabandié y Wado de Pedro; Daniel Scioli junto a Cristina Álvarez Rodríguez; y así.

A Eduardo Fellner, el actual presidente, lo hicieron esperar un rato detrás de un portón, hasta que lo vieron y lo hicieron pasar.

El Congreso

Minutos antes del mediodía, subieron las autoridades al escenario. El propio Fellner, Gildo Insfrán, Gioja, Beatriz Rojkéz, Jorge Landau, Hugo Curto. Se cantó el himno, la marcha, dos o tres palabras de reconocimiento a dirigentes fallecidos, y se fue el trámite.

Primero la integración de la comisión de poderes, a quien nadie le prestó mucha atención y se aprobó rápidamente. Después la elección de la Junta Electoral. Ahí se leyeron los nombres de los trece integrantes, con mayoría del peronismo tradicional. Pasó rápido y no hubo reclamos, pese a ser uno de los datos de la jornada: la casi nula representación del ala más kirchnerista del partido.

El debate se armó con el tercer punto, la modificación de la Carta Orgánica. A los gobernadores y legisladores del interior les falló esa jugada, con la que buscaban cambiar el artículo 24 para que sean los congresales y no los afiliados los que voten en las internas. Fuentes del PJ reconocieron el error de haber incluido este proyecto en el orden del día. De hecho fue el pie que aprovechó el cristinismo para salir con los tapones de punta.

El primero en intervenir fue Agustín Rossi, luego de que Gildo Insfran pusiera en consideración la modificación del artículo 24 de la Carta (que incluso se establecería a partir de la próxima elección). El santafesino mocionó para que no se apruebe la modificación, y fue secundado por varios dirigentes.

Fue en ese momento en que Patricio Mussi tomó la palabra, con el planteo de pedirle al Congreso partidario que instruya a los diputados nacionales no votarle la derogación de la ley cerrojo a Macri, para no darle así el aval de negociar con los holdouts y luego tomar deuda. Jorge Ferraresi fue otro intendente que se sumó a este pedido, con el argumento de que “no podemos volver a entregar el país”.

Los cristinistas fueron inmediatamente rebatidos por el senador Miguel Angel Pichetto, quien aseguro que “vamos a tener total libertad para decidir lo que consideremos correcto en el Congreso”. Pichetto recibió algunos silbidos tras esa intervención.

Luego del Congreso, Wado de Pedro buscó reforzar la jugada y salió a tuitear un mensaje capcioso diciendo que se aprobó su pedido “por aclamación”. Cuando definitivamente no fue así. El planteo de los intendentes, reforzado por Héctor Recalde y Oscar Parrilli, no fue votado ni aparece en el acta del congreso.

En rigor, se trató de una declaración simbólica que incluso Pichetto se ocupó de cruzar, debido a las necesidades de los gobernadores de tomar deuda para financiar obras en los territorios.

Los roces y pases de factura no se ocultaron. Durante la exposición de Parrilli, un dirigente del conurbano profundo le gritó: “Repartí los 10 palos que te llevaste”; cuando habló Rossi, lo sindicaron como uno de los culpables de la derrota de 2015.

Y ese fue el único bocado que alcanzó a colar el camporismo. Habían planeado por órdenes de Cristina impugnar el nombre del bloque de Diego Bossio, porque el título de justicialista ya lo usa el FpV-PJ. Además, pensaban también repudiar a los candidatos para completar la Corte, Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz, propuestos por Macri. Pero no lo hicieron.

Bossio y los rebeldes del Bloque Justicialista ni siquiera fueron nombrados. El ex titular de la Anses ingresó temprano al predio de Nuñez y luego evitó mostrarse en el pleno del Congreso.

Finalmente, la modificación de la Carta quedó en suspenso y se acordó formar una comisión para definir en el próximo Congreso el procedimiento de votación. Es decir, el 8 de mayo votarán los afiliados, sean varias listas o una sola de unidad.

La pelea por la Junta Electoral

El Congreso estableció una conformación de Junta Electoral que amplió sus integrantes de 9 a 13, con lo que logró hacer crecer su volumen de representación para los que poseen territorio.

Los nombres fueron punteados hasta último momento por una mesa chica que se armó en el primer piso del vip del salón principal, donde no apareció Carlos Zannini, señal de cambio de época.

La única representante del kirchnerismo de la Junta es Marta Cascales, la mujer de Guillermo Moreno, que pese a su desfile previo por radios y estudios de TV no tomó la palabra en el acalorado debate. A La Cámpora le ofrecieron un lugar en la Junta, pero no lo aceptó.

La Junta quedó integrada por su presidente Hugo Curto, Celso Jaque (ex gobernador de Mendoza), Daniel Barrera (de Espinoza), Silvina Frana (Santa Fe), Hugo Insausti (Jujuy), Armando Cabrera (Formosa), Cristina Alvarez Rodriguez (sciolista), Jorge Franco (Santiago del Estero), Bernardo Herrera (Santiago del Estero), Marina Riofrio (senadora nacional por San Juan), Máximo Rodríguez (Tres de Febrero), Marta Cascales y Mauricio Mazzón (del Bloque Justicialista).

En rigor, Mazzón, hombre de los gobernadores, había sido impugnado por el cristinismo. Y hasta Gioja e Insfran en principio habían aceptado bajarlo. Pero luego el sanjuanino recibió el llamado de algunos gobernadores y finalmente empujó para que fuera incluido.

Por su composición, la Junta tiene una clara mayoría del PJ tradicional. Asumirá un rol central en el proceso electoral, ya que es la que avala y legaliza las listas y los candidatos.

Fuente: La Politica Online