La ley que prohíbe los despidos por 6 meses e incorpora la doble indemnización se tratará el jueves y FpV confía en llegar a los 129 votos necesarios para sancionarla, aunque la cuenta está fina sobre porque el Frente Renovador anunció que firmará dictamen propio.

Lo decidió esta noche en una reunión de bloque dirigida por su jefa Graciela Camaño y Sergio Massa, quien insistió en no dejarse arrastrar ni por el kirchnerismo ni por el Gobierno.

Experimentada en temas parlamentarios, Camaño sugirió tener dictamen propio pero, sutilmente, dejó entrever que, si no pasa el filtro del recinto podría buscarse una maniobra para dejar pasar el proyecto del Senado sin cambios y evitar una rabieta de los gremios, que no quieren esperar más para frenar los despidos.

Curioso: los dos sindicalistas del bloque, Juan Moyano y Héctor Daer, hoy no hablaron en la reunión. Los kirchneristas descuentan con sus votos y el de Claudia Rucci, pero la dinámica que tomó el Congreso les impide relajarse.

Con el massismo en la cancha, el oficialismo acepta que no tiene sentido estirar la discusión y se resigna a bajar al recinto.

Antes, mañana el polémico proyecto se tratará en un nuevo plenario de comisiones y con la visita del ministro de Trabajo Jorge Triaca. Tras su exposición, el kirchnerismo pedirá firmar dictámenes aun cuando ese paso iba a darse en una reunión del jueves.

En Cambiemos pensaban hasta esta tarde en exigir que se respete el cronograma, pero varios creen que no será muy distinto, porque la alianza opositora puede dictaminar el jueves e ir directo al recinto.

Entusiasmados, los líderes del kirchnerismo se pusieron a contar y se encontraron cerca de los 129 necesarios para aprobar su dictamen. El primer festejo lo habían tenido a la mañana al confirmar el respaldo del los 17 del bloque peronista, aquellos escindidos del FpV liderados por Diego Bossio.

La polémica por los despidos los juntó, sobre todo porque dos de sus miembros son figuras sindicales: su jefe Oscar Romero (de Smata) y Alberto Roberti (petroleros).

Ambos tenían esperanzas de hacer retroactiva la suspensión de los despidos, pero prefirieron no dar la discusión, por temor a futuros reclamos de inconstitucionalidad.

El FpV tiene 79 y 3 aliados firmes, como son Alejandro Pereyra, Carlos Heller y el metalúrgico fueguino Oscar Martínez. Y para este tema suman a los 4 del Frente de Izquierda y a los 8 del arco progresista (4 socialistas, 3 de Libres del Sur y Margarita Stolbizer).

También al sanjuanino Ramón Bernabey (que se fue del FpV), el tucumano José Orellana, los sindicalistas Omar Plaini (canillitas) y Jorge Taboada (Camioneros), Alcira Argumedo, de Proyecto Sur; el porteño Julio Raffo, un ex ladero de Pino Solanas.

Hasta ahí, sin contar al Frente Renovador, la cuenta da 117, a 12 del quórum, pero quedan sueltos muchos bloques que en estas 48 horas podrán ayudar a los gremios y acorralar a Massa o tener un gesto con el Gobierno que Macri difícilmente olvide, aunque tal vez no tenga como retribuirlo. De eso se tratan las negociaciones parlamentarias este año, sin bloques capaces de reunir la mayoría con los propios.

Están en la mira los seis diputados de Santiago del Estero, dirigidos por el senador Gerardo Zamora, esposo de la gobernadora Claudia Abdala. Tras votar a favor de la ley antidespidos, Zamora se la pasó en la Casa Rosada, pero nadie se fía de él.

También en los tres puntanos de Compromiso Federal, aun cuando Adolfo Rodríguez Saá votó a favor. No sería la primera vez que desorienten.

Lo K confían más en los dos diputados del chubutense Mario Das Neves y hasta ponen una ficha el salteño Alfredo Olmedo.

Pero al quedar tan cerca ponen sus fichas en Massa, porque no lo creen capaz de dejar caer la ley, sino más bien de buscar la forma de que se sancione y él muestre una postura diferente. Eso que tanto le gusta.

Fuente: La Politica Online