El kirchnerista continuaba esta noche las gestiones para sancionar la ley antidespidos, pero seguía sin llegar a los 129 que hacen falta para empezar la sesión.

La esperanza estaba en quebrar a varios diputados del Frente Renovador, pero el único que confirmó que se sentará en su banca es Héctor Daer, del gremio de sanidad.

Como todos los sindicatos quiere sancionar cuanto antes la ley aprobada en el Senado, que prohibe los despidos por 6 meses y reserva la opción de doble indemnización si el empleado acepta irse.

Se especula que haría lo propio el camionero Gustavo Taboada, de Chubut, pero no se lo ratificó a nadie. También hay expectativas en Cecilia Moreau, la santiagueña Mariana Morales y la avellanedense Mónica Litza, pero no dieron señales.

Massa convocó a todos a las 9.30 a una reunión de bloque, pero en el dictamen que presentó hoy Marco Lavagna quedaron plasmados algunos consensos para complicar al kirchnerismo, que hasta la noche insistía en contar con 6 votos de los renovadores.

Además de la firma de Facundo Moyano y la sindicalista Carla Pitiot, para enterrar suspicacias, está la de Felipe Solá, la cordobesa Adriana Nazario (esposa de José Manuel de la Sota) y Eduardo Fabiani, uno de los cuatro miembros del Juntos por Argentina, el bloque de Darío Giustozzi.

Como en las épocas de Cristina Kirchner en la Casa Rosada salió a buscar quórum Teresa García, histórica secretaria parlamentaria del FpV, aunque esta vez fue asistida por Luis Basterra y José Luis Gioja, flamante presidente del PJ y viejo conocedor de la dirigencia peronista.

García contaba a los 82 propios (sumados los 3 aliados: Juan Pereyra, Carlos Heller y el metalúrgico Oscar Martínez), a los 17 del bloque peronista, 4 del Frente de Izquierda y algunos monobloques como Alcira Argumedo, de Proyecto Sur y el canillita Omar Plaini.

También confían en el cordobés Ramón Bernabey, la sanjuanina Graciela Caselles y el camionero de San Juan Enrique Castro Molina. Los 4 socialistas firmaron un dictamen propio pero darán quórum junto a los 3 de Libres del Sur, pero faltará Margarita Stolbizer, de viaje en Madrid, donde su hijo juega al básquet.

Aun si este plan no falla en nada, algo siempre difícil de asegurar, no sería suficiente para llegar a los 129 y no parece fácil sumar a otros diputados, porque todos especulan.

Las fichas estaban puestas en los bloques provinciales pero, rápidos de reflejos, la mayoría aprovechó la ocasión para negociar apagar el teléfono del Congreso y llamar a la Casa Rosada, donde sobran cuentas pendientes con sus provincias.

Sobre todo porque si la sesión especial fracasa el miércoles habrá una ordinaria donde la ley antidespidos se tratará, porque si la mayoría de los bloques lo piden será la única manera que tendrá Emilio Monzó de abrir el recinto.

Y Cambiemos necesita cuanto antes mostrar leyes sobre temas sensibles como la baja del IVA a alimentos o la ley de información pública.

Massa apuesta a bajar ese día, sancionar este paquete y dejar avanzar la ley antidespidos, ya sea con su propuesta para que vuelva al Senado con cambios o, si no encuentra consenso, como vino de esa Cámara. Cree que ya no será una victoria kirchnerista.

Los principales especuladores para mañana son los 6 de Santiago del Estero y los 3 San Luis, quienes de sumarse dejar la sesión a tiro del quórum.

Sus referentes son los senadores Gerardo Zamora y Adolfo Rodríguez Saá, quienes aprobaron la ley antidespidos cuando se trató en la Cámara alta. No sería la primera vez que desorienten con votaciones cruzadas entre las Cámaras, vieja estrategia para negociar con el Gobierno de turno.

“Si ellos juntan el quórum nos sentamos. Sino no”, habrían respondido los santiagueños, ante una consulta del Frente Renovador.

Los puntanos no daban señales de vida y Gioja logró llegar a ellos con su voluminosa agenda. Pero no tuvo respuestas.

Sería el mismo caso que los dos del Movimiento Popular Neuquino y el par de chubutense que reporta a Mario Das Neves.

Monzó pasó su día en el despacho punteando votos, acompañado de Sebastián García de Luca, viceministro del Interior, cuyo jefe Rogelio Frigerio tiene la misión de contener a los gobernadores.

Hay varios diputados sin jefe que esperaban un gesto, como el puntano Claudio Poggi, la sanjuanina Ana Copes o el salteño Alfredo Olmedo, quien alguna vez dijo que jamás dejará de dar quórum. Habrá que ver si cumple.

Fuente: La Politica Online