El miércoles la ley antidespidos finalmente será tratada en la Cámara de Diputados, porque tanto el Frente Renovador como el oficialismo de Cambiemos darán quórum y se pondrán en tratamiento los tres dictámenes de los bloques mayoritarios aprobados, con grandes chances que finalmente se apruebe una ley antidespidos.

Al oficialismo no le interesa demorarlo más. Aunque Macri insista en que lo vetará, sus referentes saben que tarde o temprano será aprobado y, como mal menor, se conforman con que haya cambios y la ley ya no sea un producto del kirchnerismo puro. El fracaso en la sesión especial de hoy ya les dio algo de eso.

“No podemos dejar el mensaje de que cuando un trabajador tiene problemas, el kirchnerismo los ayuda”, repiten desde hace una semana, cuando Emilio Monzó decidió embarrar la cancha de alguna manera.

Monzó y Massa trabajaron en tandem no sólo para quitarle al kirchnerismo la medalla de ser quienes lograron sacar la ley, sino también para que el próximo miércoles haya sesión y se sancione de una vez la ley.
Y la mejor opción que encontró es convencer a Massa que si levantaba la mano con el Frente para la Victoria perdería identidad. Hoy el tigrense dejó claro que estaba de acuerdo.

Monzó y Massa trabajaron en tándem, no sólo en frustrar la sesión especial convocada por el kirchnerismo sino en armar el escenario del miércoles.

Tal es así que esta mañana la Cámara oficializó la reunión de labor parlamentaria para el martes, con la intención de hacer sesión el miércoles, e incluyó la ley antidespidos como uno de los temas a tratar.

Massa se encargó hoy de dejar claro que de ninguna manera la ley se había caído. Cambiemos aprovechará la sesión para sumar proyectos que lo dejen bien parado, como la reducción de IVA a alimentos y la ley de acceso a la información pública, dos trofeos para el Gobierno.

Y cuando llegue el turno de los despidos, el resultado será incierto, porque ayer se firmaron 5 dictámenes y ninguno por sí mismo está en condiciones de reunir la mayoría. Si todos se caen el proyecto sucumbe y nadie imagina a Massa asumiendo ese costo.

Él mismo descartó esa hipótesis. “El día miércoles en sesión ordinaria, sin caprichos y sin prepotencia, los argentinos vamos a tener una ley que protege a los trabajadores de los despidos”, garantizó.

Pero deberá diseñar una estrategia para lograrlo. El dictamen del FpV y el bloque peronista reunió 33 firmas, más que ninguno, pero no garantiza mucho más que 100 votos, como quedó claro hoy. Por eso, Massa ya habría negociaciones con el Frente para la Victoria y no se descarta que acuerden cambios al proyecto del Senado que se instrumenten en la sesión.

Massa ya recibió a enviados del Frente para la Victoria interesados en negociar una posición común para aprobar la ley el próximo miércoles. Ahora empezarán a explorar la posibilidad de incorporar los cambios que propone el massismo.
Cambiemos puede alcanzar una cifra cercana a los 1oo votos en el rechazo, pero no tiene chances de sumar los 129 para garantizarse un triunfo. La lejana esperanza está en que muchos diputados no bajen al recinto y la mayoría simple se logre con pocos votos, situación poco probable.

Massa también está lejos de tener mayoría propia, pero en el Frente Renovador aún se esperanzan en convencer a los senadores del FpV que no pierden nada si lo sancionan con los cambios que eventualmente introduzcan en diputados.

El dictamen del massismo suma beneficios para las Pymes si sostienen personal pero no las excluyen de la prohibición de los despidos, un guiño a los senadores peronistas y los gremios.

En el massismo saben que el bloque de Pichetto tiene poder de fuego, porque si Diputados reforma con mayoría simple el proyecto que tiene media sanción del Senado, podrán ignorar esas modificaciones y ratificar el proyecto original con la mitad más uno del recinto, o sea, sin pedirle ayuda a un sólo senador opositor.

Por eso tanto Massa como los líderes del kirchnerismo están tentados de encontrarse y consensuar, siempre con línea abierta al Senado. Metódico, en la reunión del Frente para la Victoria, Axel Kicillof, leyó el dictamen del Frente Renovador. No le convencía.

Si ninguna de esas alquimias tiene resultado los massistas hablan de inventar alguna artimaña para permitir la sanción de la ley como vino del Senado, como abstenerse y permitir la mayoría simple o mandar a varios propios a votar con los K.

Algo de eso harían los 8 del Frente Progresista y los 4 de la izquierda. Si algo es seguro, es que este tema ya tiene cansados a todos.

Fuente: La Politica Online