La ley antidespidos sigue trabada en la Cámara de Diputados, donde habrá sesión el miércoles y si nadie cede posiciones el proyecto podría caerse y Mauricio Macri ahorrarse la incomodidad de vetarlo.

Aunque ni Sergio Massa ni los kirchneristas avizoran este escenario lo cierto es que siguen sin unificar posiciones y ninguno garantiza por sí mismo mayoría para tomar definiciones en el recinto.

Embalado por haber frustrado la sesión el jueves, esta tarde Massa siguió sin atenderle el teléfono a Héctor Recalde, jefe del bloque del FpV. Los voceros del Frente Renovador ratificaron que insistirán con su dictamen.

La buena noticia para el tigrense es que en el Bloque Peronista, que el jueves participó a la sesión fallida convocada por el kirchnerismo, empezaron a tomar con simpatía los cambios del massismo.

Es que el texto fue mucho más favorable al discurso de los gremios, porque hace retroactiva al 22 de abril la prohibición de despidos por un semestre y no excluye a las Pymes, como había sugerido Massa en un principio.

El capítulo con los beneficios fiscales a las Pymes sólo perturba al oficialismo, que no está dispuesto a trasladarle un abultado costo fiscal a Macri.

Massa está confiado en sumar la adhesión del frente progresista y otros bloques opositores para agregar presión al FpV y obligar a sus diputados a la ingrata tarea de rechazar el dictamen firmado por los ellos mismos y aprobar el del Frente Renovador.

Ya pensando en ese escenario, que obligaría a volver a tratar el proyecto en el Senado, Recalde buscó reunirse esta tarde con Miguel Pichetto, jefe del bloque FpV, pero no le abrieron la puerta del despacho.

El rionegrino prefirió no comprometer la postura de su bloque, que entre sus 39 miembros mezcla unos 17 kirchneristas puros, varios sin jefe y difíciles de domar y sólo poco más de una decena leales a las urgencias de los gobernadores, quienes mañana recibirían un anticipo de la coparticipación.

Pichetto no está en condiciones de hablar a ciegas por sus dirigidos y menos aún por la decena de opositores que votaron la ley antidespidos cuando se trató en el Senado y le permitieron alcanzar los dos tercios.

Acorralado, Recalde le dará mañana un ultimátum a los gremios, para que definan si quieren presionar para que haya una ley antidespidos. Tras la reunión en la Casa Rosada, los sindicalistas parecieron bajaron la guardia y no hubo ni uno de ellos que el jueves fuera a los palcos de Diputados a pedir quórum.

Para ver de qué lado están, Recalde los irá llamando de a uno. Apelará a su vínculo con Juan Carlos Schmidt, secretario general del sindicato de Dragado y Balizamiento y mano derecha de Hugo Moyano, quien el jueves permitió que su hijo Juan Facundo y sus dos diputados camioneros negaran el quórum.

Se contactará con Hugo Yasky y Pablo Michelli, mientras que Abel Fourlán, diputado nacional del FpV y dirigente de la UOM, tendrá la misión de tantear a su jefe Antonio Caló, quien el lunes pasado discutió con Macri en Olivos, cerró su paritaria en 32% y dejó de hablar, tras ser el que más pidió frenar los despidos por ley. Tendrá que definir si quiere seguir callado.

Fuente: La Politica Online