La ley antidespidos se tratará mañana en Diputados y el kirchnerismo, que hasta ayer parecía rendido a los pies de Sergio Massa, podría sancionar la norma enviada del Senado que el pasado jueves no pudo siquiera tratar por falta de quórum.

Ocurre que el Gobierno prefiere vetar esa norma y no el dictamen del Frente Renovador, que además de la suspensión por 180 días de los despidos y la doble indemnización sumó jugosos beneficios para las Pymes, fomento laborar para jóvenes y mayores de 50 años, medidas con un alto costo fiscal, inaceptable en los balances de Mauricio Macri.

Con ese dato, Emilio Monzó bajó la línea de buscar alguna argucia para permitir que mañana se sancione la ley del Senado, como podría ser abstenerse cuando se trate ese dictamen, que por ser el de mayor cantidad de firmas será el primero en poner en consideración.

Si los más de 90 diputados de Cambiemos se abstienen, al Frene para la Victoria le alcanza la mitad más uno del resto de los presentes para imponerse. Le sobrarían con los 107 que sentó el jueves.

Otra maniobra posible del oficialismo es ausentar a varios de sus diputados y que sólo una parte vote en contra, con un cálculo milimétrico que deje al FpV con mayoría.

Los diputados oficialistas son clave por otro tema: sin ellos no será posible poner el dictamen en tratamiento, porque se requieren los dos tercios de los presentes.

Recalde no esperaba tal ayuda cuando, temprano, comenzó una ronda de reuniones con dirigentes gremiales, como los dos CTA Pablo Michelli y Hugo Yasky, el diputado Héctor Daer (Sanidad) y referentes de La Bancaria, el único sindicato que pidió acelerar la ley antidespidos. El resto no habló.

Abel Fourlán, diputado del FpV y dirigente de la UOM, logró contactar a su jefe Antonio Caló y garantizarle el respaldo.

Con esa gestión, Recalde fue recibido por Miguel Pichetto, quien le recordó que no maneja a gusto a sus compañeros del Senado pero que difícilmente frenen la ley antidespidos si vuelve con modificaciones.

De todos modos, le recordó que, por cuestiones reglamentarias, sancionarla demoraría no menos de tres semanas. Para evitar suspicacias, Pichetto postergó para mañana a las 12 la reunión de bloque, la primera tras la sesión que aprobó la ley antidespidos.

Pero Recalde tuvo la mejor noticia cuando se reunió con Nicolás Massot y supo que Cambiemos estaba dispuesto a ayudarlo. Logró, además, que se postergue el tratamiento del desafuero de Julio De Vido, que aún no tiene dictamen y necesitaría los dos tercios.

“El Gobierno prefiere vetar el jueves esta ley, cuando también apruebe la baja de IVA alimentos a jubilados y realice su primera reunión de Consejo del Salario. Contamos con su ayuda”, garantizó Recalde a sus pares.

Antes había visto a Sergio Massa salir con un portazo de su despacho y dejar sola a Graciela Camaño, la jefa de su bloque, desesperada por algún principio de acuerdo que no llegaba. Convocó a su bloque para mañana a las 9 horas.

La reunión de labor parlamentaria no reflejó otras cosa que semanas de negociaciones cruzadas con heridas abiertas.

Cambiemos no aceptó tratar al principio el tema despidos, que quedará para el final. La sesión comenzará a las 12 con ley de acceso a la información pública y seguirá con la baja de IVA a alimentos. Después, sigue la ley antidespidos. Y parece que habrá ley.

Fuente: La Politica Online