Mauricio Macri recibió al nuevo canciller de Brasil, José Serra, y se convirtió en el primer presidente de la región en legitimar el impeachment de Dilma Rousseff.

Serra estuvo primero con Susana Malcorra en el Palacio San Martín, con quien firmó un acuerdo de cooperación para sistematizar consultas sobre temas de intereses comunes entre ambos países. Luego fue a ver al Presidente a la Casa Rosada.

“Bien cordial y objetiva la reunión con el Presidente Macri. Con acciones conjuntas vamos a fortalecer y mejorar el Mercosur”, dijo Serra, tras el encuentro.

La visita implica un fuerte respaldo de Macri al gobierno interino de Michel Temer, que asumió hace menos de dos semanas luego de que el Congreso brasileño suspendiera por 180 días a la mandataria del PT.

De hecho, el Gobierno tardó sólo 20 minutos en reconocer a las nuevas autoridades de Brasil. Y ya desde el primer día de su gobierno, Temer blanqueó sus deseos de tender vínculos con Macri.

En un blooper insólito, el reemplazante de Dilma confundió a un periodista con Macri el día de su asunción y le dijo que quería venir a visitarlo. El primer paso fue enviar a su canciller, que cumple hoy su primer viaje al exterior como titular del Palacio de Itamaraty.

El paulista Serra publicó en Twitter algunos mensajes de su visita a la Argentina:

Los gestos se suman. En el Congreso, el PRO se había negado a tratar un repudio a la suspensión de Dilma, que fogoneaba el kirchnerismo y la izquierda. Sin embargo, como contó LPO, no pudo evitar que funcionarios del Ministerio de Interior denunciaran en giras chavistas el “golpe” contra Dilma.

Macri fue a ver a Dilma ni bien ganó, eligiendo también a Brasil como su primer viaje al exterior, dada los fuertes lazos culturales y económicos que unen a las dos naciones. Pero fue el último encuentro entre los mandatarios: en las misiones siguientes al país vecino y de la región, el líder del PRO envió a la vicepresidenta Gabriela Michetti.

Luego de la suspensión de Dilma, el presidente no esperó una resolución del Mercosur para tomar posición, como había ocurrido con la suspensión de Fernando Lugo en Paraguay, donde hubo reuniones regionales porque nadie quería quedar pegado al llamado “golpe”. Hoy el escenario es otro.

De hecho, el jefe de Gabinete Marcos Peña admitió que la única preocupación del Gobierno argentino respecto a la crisis institucional en Brasil y la suspensión de Dilma Rousseff (que denunció un golpe de Estado), es el “impacto económico” que podría tener en nuestro país. Aunque después buscó maquillar sus declaraciones.

Malcorra recibió a Serra en el marco del fulgor de su campaña para reemplazar a Ban Ki Moon en la secretaria general de la ONU, candidatura que hoy se anunció formalmente.

En los hechos, y tal como informó LPO, la agenda de campaña de Malcorra ya prevalece sobre su agenda como canciller, apartando por ejemplo la búsqueda de acuerdos para conseguir inversiones. Tal vez por eso hoy Malcorra se ocupó de aclarar: “Sigo siendo la canciller de la Argentina”.

Fuente: La Politica Online