El Gobierno nacional salió al cruce del informe de la Pastoral Social sobre la pobreza en Argentina y, en medio de la tensión con el Papa Francisco, advirtió que la Iglesia no tiene en cuenta las medidas tomadas por Mauricio Macri.

El encargado de responderle a los obispos fue el jefe de Gabinete, Marco Peña, que ya había tenido un chispazo con la Iglesia cuando salió a “explicar” las intenciones de Francisco por su encuentro con Hebe de Bonafini y se que quejó por los “gestos” al kirchnerismo.

Ahora, Peña se refirió al documento que la Iglesia dio a conocer durante el fin de semana, en el que advirtió sobre la situación de quienes “viven en la miseria y no cubren sus necesidades más elementales”, por lo que reclamó a las autoridades “no desoír” estas señales de alarma. Los obispos también alertaron sobre la “fragilidad de la condición laboral de miles” de argentinos, justo después del veto de Macri a la ley antidespidos.

El jefe de Gabinete señaló que la Pastoral Social “no contempla las medidas que se han tomado en estos meses”, entre las que mencionó “los refuerzos de los planes sociales” y “los pagos extra que se han hecho”. “El informe es preliminar, vamos a ver al final de año”, desafió.

En diálogo con radio La Red, el funcionario admitió que “estamos en el peor momento” y dijo que en el Gobierno son “conscientes” de la situación. “Estamos trabajando en todas las medidas para que eso no se profundice”, indicó Peña, que le remarcó a los obispos que sin el plan impuesto por Macri se hubiera producido “una devastadora crisis económica”.

Monseñor Jorge Lozano, titular de la Comisión Episcopal de la Pastoral Social, reiteró hoy que es “complejo” el panorama en los sectores más vulnerables del país, y reveló que “varios funcionarios del Gobierno” con los que están en contacto “perciben esto que estamos señalando”.

Por otro lado, al ser consultado sobre los dichos de Jaime Durán Barba, sobre que “no es real” que haya gente “que muere de hambre” en el país, Peña aclaró que el asesor comunicacional del Gobierno “habla por él”, aunque coincidió al afirmar que no tienen “reporte” de ese tipo de situaciones.

“Hoy no tenemos reporte de esos casos, pero no me animo a decir que haya ninguno. Me animo a decir que trabajamos muy fuerte para que no los haya”, sostuvo Peña. Las palabras de Durán Barba fueron cuestionadas hasta por Mirtha Legrand, que pidió a Macri que lo saque del Gobierno.

Sube la tensión

El documento de la Pastoral Social no es el primer ni único indicio de la creciente tensión entre el Gobierno y el Papa Francisco y la Iglesia. Como explicó LPO, el Sumo Pontífice quiere unir a los movimientos sociales, tanto kirchneristas como antikirchneristas, para resistir el modelo de Macri.

La Casa Rosada respondió dándole vía libre a Elisa Carrió para salir a pegarle a Francisco, a quien acusó de operar en la justicia federal a través del legislador porteño Gustavo Vera, organizador de un encuentro con jueces federales.

Incluso, la dirigente social macrista Margarita Barrientos salió a ventilar un presunto destrato del Papa hace tres años, cuando se habría negado a recibirla. Después, admitió que le pidieron que haga “pucherito” para perjudicar a Francisco. En el Vaticano creen que fue “una operación” contra el Sumo Pontífice.

Las críticas de Carrió no cayeron para nada bien y quien salió a responderle fue el arzobispo Marcelo Sánchez Sorondo, canciller de la Pontificia Academia de Ciencias y de Ciencias Sociales y hombre cercano a Francisco. “Estoy enojado con Elisa Carrió y con que ninguno (del Gobierno) ha desmentido esto, ¿me tengo que ocupar yo?”, se quejó hoy el religioso.

“El papa Francisco ejecuta un mandato de la ONU, que tiene como Objetivo del Milenio erradicar la esclavitud y la trata, sobre todo en los niños. Argentina es uno de los países que pertenece a Naciones Unidas y ellos tienen que saber perfectamente en el Gobierno de qué se trata. Me parece curioso que Estados Unidos, México, Japón, Corea y Brasil nos mandan al máximo representante y nos apoya, no entiendo por qué la Argentina está ahí sin decir qué es lo que quiere. Mientras todos los gobiernos mandan a sus máximos representantes, Argentina no sabe lo que quiere”, cuestionó Sánchez Sorondo, que ayer también había criticado al Gobierno.

“Me admira que alguna persona del Gobierno haya criticado una cosa que el anto padre hace para seguir el mandato de las Naciones Unidas. Es el arte de criticar al papa Francisco. Es un escándalo”, insistió.

El arzobispo también se refirió al episodio con Margarita Barrientos. “Si no la recibieron, es porque no sabían quién era o porque vino con la gente que no tenía que venir”, explicó sobre lo sucedido hace tres año. “Cuando le ofrecieron una audiencia no viene. Es todo una montadura para criticar al papa Francisco. ¿Quién lo hace? No lo sé”, lanzó en obvia alusión al Gobierno.

Fuente: La Politica Online