Tras un semestre intenso, el Congreso entrará una meseta y tal vez no se escuchen fuertes discusiones hasta agosto, demasiado tiempo en un país tan cambiante.

Mañana los legisladores se reunirán en Tucumán para conmemorar los 200 años de la independencia, pero no estarán todos: sólo 150 confirmaron su presencia, la mayoría del oficialismo.

Es que la gobernación tucumana se hizo cargo de un cupo de habitaciones en los principales hoteles para mañana, pero si los opositores quieren permanecer un día más debía usar sus ahorros. A muchos peronistas no les interesó demasiado.

Como en el Congreso hay dos semanas de receso invernal desde el 18 de julio, son muchos los que esperan un mes tranquilo, casi de descanso.

En el Senado Cambiemos aún se esperanza en un trámite express para la semana próxima, que le permita sancionar la ley de promoción de pymes y la de autopartes, aprobadas la semana pasada en Diputados.

Pero ya se resignó a demorar todas las ley del arrepentido y la de decomiso de bienes, aprobadas en diputados como emblema para la lucha contra la corrupción.

Los legisladores del FpV-PJ, con mayoría en la Cámara alta, se quieren tomar un tiempo para estudiar sobre todo la del arrepentido, que puede habilitar la confesión del ex secretario de Obras Públicas, José López, tal vez no muy favorables a los gobernadores.

Menos destino tienen los proyectos judiciales enviados por Germán Garavano, para su ambicioso plan justicia 2020, que ponen contra las cuerdas a los jueces federales.

El kirchnerista Marcelo Fuentes, presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, viene prolongando las audiencias y en la última ni siquiera fueron los senadores de Cambiemos.

Quedó pendiente también la ley de acceso a la información pública, otro tema que tuvo una infinidad de expositores en comisión, sin fecha para tratamiento.

En Diputados aun no está confirmado si Marcos Peña dará su informe de gestión el miércoles próximo, tras suspenderlo la semana pasada con las respuestas escritas en su despacho.

No hay expectativa de debatir antes de agosto la ley de reforma política, ingresada la semana pasada, cuyo texto original no convence a casi nadie y sufrirá varias modificaciones, porque ni siquiera en el oficialismo hay consenso pleno.

Y los opositores que vienen siendo aliados están preparados para reescribirlo. En el Justicialista de Diego Bossio, los salteños no aceptan que sólo se pueda votar en las primarias de una categoría; mientras que a Graciela Camaño, jefa del bloque del Frente Renovador, la escucharon con duras críticas.

Otro proyecto del Gobierno nunca tratado es el de empleo joven, destinado a promover el primer trabajo en condiciones que no terminan de convencer a la oposición. Será otro debate para agosto.