Elisa Carrió hizo pública hoy una extensa y durísima carta dirigida a María Eugenia Vidal en la que le aporta pruebas sobre la vinculación entre el jefe de La Bonaerense, Pablo Massi, y el narcotráfico.

En el texto, la diputada sostiene que “la recaudación ilegal no cesó con el cambio de gobierno” y descarga su furia con el ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, a quien acusa de “pactar el control de Policía Bonaernese”.

Carrió se muestra por demás cuidadosa al momento de referirse a Vidal. “Conozco absolutamente tu buena fe y tu voluntad de lucha contra el narcotráfico. Pero sé que vos y yo somos una de las pocas que lo hacemos”, dice.

Argumenta que “parte de la policía no está jugando para la Gobernadora”. Sostiene que hay algunos lugares donde los problemas de seguridad son “graves” y marca a Lanús como ejemplo. Pero, además, sostiene que “la relación Bressi, Matzkin y Granados son la continuidad de lo que podemos cambiar” y le sugiere investigar el Club Atlético San Telmo.

Antes de comenzar a detallar la situación del jefe de La Bonaerense, la diputada le dice a Vidal que seguirá ayudándola “porque confío no solo en tu capacidad y tu honestidad, sino también en tu firme decisión de combatir” el delito.

Las pruebas contra Bressi

Carrió plantea que Bressi “o es una brillante mente criminal, o es un idiota que carece capacidad alguna para detectar la presencia de un delito y actuar en consecuencia” y agrega que el jefe de la fuerza más grande del país “no cuenta con la idoneidad mínima o rectitud moral para llevar adelante sus funciones”.

se concluye en que: 1- El Comisario General Pablo Alberto Bressi es una brillante mente criminal; ó 2- El Comisario General Pablo Alberto Bressi es un idiota que carece de capacidad alguna para detectar la presencia de un delito y actuar en consecuencia. Ambas posturas son adversas, como ya dijimos, pero demuestran que el director y diagramador de la mayor fuerza de seguridad de la Argentina no cuenta con la idoneidad mínima o rectitud moral para llevar adelante sus funciones.

Carrió sostiene que el sistema de recaudación ilegal (juego clandestino, talleres de indumentaria, prostitución, protección a comercios, Polad, drogas, piratas del asfalto, bandas de secuestros extorsivos) “no ha cesado desde el cambio de gobierno” y, por el contrario, sostiene que ha aumentado el canon de recaudación ilegal.

Además, sostiene que desde el 10 de diciembre “los famosos sobres y bolsos con dinero se siguieron entregando” en los distintos destinos que correspondían para aquel sistema de recaudación ilegal. Para Carrió, su receptor final no puede ser otro que Bressi.

La diputada aclara que este sistema no fue diseñado por Bressi. “sinceramente no posee tanto ingenio”, dice y argumenta que lo heredó del ex jefe de policía, Comisario General Hugo Matzkin.

Carrió sostiene que Bressi apunto a mejorar ese sistema desde el área de narcotráfico. Y asegura que trasladó una forma de trabajo que ya venía implementando desde su época como Superintendente de Drogas Ilícitas de La Bonaerense. Eso implicaba “arreglar con grandes narcos para liberar zonas de venta, a cambio de una suma de dinero estipulada”.

“De esa manera Bressi -dice Carrió- vendía sobre mesa un trabajo y por lo bajo cobraba el dinero del narcotráfico”. Y agrega que ahora, como jefe de policía, ese sistema se podía fortificar, ya que no solo de él dependía el área de narcotráfico, sino que también todas las demás áreas de la policía.

Como pruebas, Carrió expone sucesos aislados que a su criterio “exhiben de manera clara” las actividades de Bressi. La diputada detalla la causa 2621/13 tramitada en la Justicia Federal de Lomas de Zamora. Allí se descubrió la existencia de una red de corrupción policial que facilitaba el circuito de drogas en la villa 18 de General San Martín, el cual era administrado en su totalidad por Miguel Ángel “Mameluco” Villalba y sus colaboradores.

Carrió sostiene que este esquema de recaudaciones ilegales era orquestado desde la Delegación de Narcotráfico de San Martín, cuyo jefe era el Comisario Mayor Rabey, y su superior inmediato el Comisario General Pablo Alberto Bressi, quien detentaba el cargo de jefe de la Superintendencia de Drogas Ilícitas de la Policía de la Provincia.

El Juez secuestró en poder de uno de los procesados (un ex candidato a intendente del Frente para la Victoria) diferentes documentos que habían sido entregados por “Mameluco” en donde se daba cuenta de que éste pagaba alrededor de $500.000 a las diferentes reparticiones policiales, entre las cuales se encontraba la división de narcotráfico de San Martín, ello en pos de que le permitiesen comercializar drogas sin ningún tipo de inconveniente.

La diputada sostiene que la elevada suma de dinero, como así también las desenfrenadas actividades delictivas que llevaban a cabo (robos, venta de drogas, homicidios) los procesados, demuestran que aquel dinero iba directamente a las manos de Bressi.

Otra prueba que aporta Carrió tiene que ver con la causa 13799/15 conformada para investigar posibles irregularidades en el accionar de personal policial, que darían cobertura a las maniobras de comercio de estupefacientes que acontecerían en la Villa La Cárcova de José León Suárez.

Carrió sostiene que esa investigación estableció que personal policial de La Bonaerense habría brindado protección a las organizaciones que comercializaban allí estupefacientes, exigiéndoles dinero a cambio y facilitándoles, a su vez, drogas obtenidas a través de procedimientos en los que se las incautaba.

Según la investigación, la banda le pagaba 5.000 pesos por semana a la comisaría de José León Suárez, dinero que pasaba a cobrar un oficial; otros 15.000 pesos semanales eran para “La Casita”, nombre que se refiere a la Delegación de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas de San Martín; otros 5000 pesos iban al Comando de Prevención Comunitaria (CPC) de San Martín, y 10.000, a la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de San Martín.

La diputada sostiene que del fallo se desprende que cada organización habría pagado $15.000 semanales a “La Casita”, es decir a la Delegación Narcotráfico San Martín siendo su recaudador un policía de apellido Salvatierra, quien a su vez entregaba estupefacientes a Ceferino Benítez para su posterior venta.

Esto guarda una estrecha similitud con lo referido en relación “Mameluco”, pues el sistema de cobro, la diagramación y códigos utilizados resultan ser los mismos.

En otras de las pruebas, Carrió aporta una investigación judicial iniciada en febrero de este año cuando se detuvo a tres policías de la Dirección de Drogas Ilícitas de Enlace Aeroportuario cobrando y acordando la liberación de zona en Esteban Echeverría para la venta de drogas.

Los tres efectivos involucrados son dos Mayores -Jalaf y Ávila- y un Subcomisario -Altamirano- El hecho fue instruido por la fiscalía de instrucción de Esteban Echeverría, quien oficializo el procedimiento e instó a la Auditoría de Asuntos Internos para que intervenga y lleve adelante las actuaciones.

El evento fue filmado y grabado su audio, con lo cual no hay duda de la fidelidad, autenticidad y objetivo criminal que encaraban los ex-funcionarios policiales. Los tres efectivos involucrados pertenecían a la División de Enlace Aeroportuario de la Superintendencia de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, cuyo responsable es el Comisario Mayor Quintana Jorge.

La importancia de este hecho se basa en la clara, indiscutible e inexorable relación que tiene este evento con Bressi. Los tres imputados y el jefe de la dependencia son estrechos allegados y amigos del citado Bressi, con lo cual despierta cuanto menos sospechas el tipo de manejo que estos pretendieron o tuvieron para emprender tan osada negociación ilegal, siendo que para este entonces Bressi ya era Jefe de la Policía.

Análisis de las respuestas

Carrió rebate uno de los argumentos que utiliza el oficialismo para proteger a Bressi. Es el de asegurar que no existe causa judicial alguna en donde este imputado o procesado el jefe de La Bonaerense.

La diputada sostiene que “la corrupción y el narcotráfico, como ya se dijo, son delitos sumamente complejos” y agrega que los diferentes juzgados de primera instancia y fiscalías de instrucción llegaron “a los planos primarios o más bajos de la corrupción”.

“Con esta investigación se puede demostrar la intervención que tienen Bressi en estos asuntos”, sostiene Carrió y agrega que a esa conclusión se llega con la sumatoria de eventos, como los descriptos, que evidencian la existencia de un circuito de recaudación ilegal que se sostuvo en el tiempo y que tenía como eje central aquellas reparticiones en donde intervenía Bressi.

Carrió sostiene que las maniobras de mayor riesgo de ese circuito fueron ejecutadas por oficiales de bajo rango y luego ascendiendo el dinero recolectado por los diferentes estratos y escalafones de la cadena de mano, logrando de aquella forma la difusión y entramado de la autoría de los hechos, teniendo Bressi entre sus funciones la de brindar cobertura administrativa y judicial a los efectivos y jefes que cumplían estas actividades de riesgo.

La diputada agrega que “si bien no hay, o no se conocen, causas judiciales en contra de Bressi, hay que destacar que sus subalternos, delegados y amigos no corren con la misma suerte, como así tampoco las dependencias por donde presto servicios Bressi, siendo que a aquellos se los relacionó en diferentes causas vinculadas a hechos de cohecho y narcotráfico, en las cuales se cree, ante lo dicho, la participación de esta persona”.