Sumar al peronismo o avanzar hacia 2017 con un armado ‘puro’. Ese es el debate que los armadores políticos de María Eugenia Vidal mantienen desde hace semanas. A juzgar por los hechos pareciera que se impone la primera opción. Y eso enfurece a Elisa Carrió que se metió de lleno en la agenda política bonaerense con denuncias a las viejas estructuras.

En los últimos días, la Gobernadora hico fuetes gestos a figuras del peronismo. Joaquín De la Torre se hará cargo en pocos días del ministerio de Producción que de manera efímera tuvo el radicalismo. A eso se le sumó el desembarco oficial de los intendentes Hernán Bertellys (Azul) y Carlos Berterret (Pringles) a la fuerza gobernante.

En paralelo, la relación con poderosos alcaldes del Conurbano es cada vez más cercana. “Lo de (Alejandro) Granados está muy avanzado”, confiesan desde el círculo cercano a la Gobernadora.

Otro que tiene excelente sintonía con Vidal es Mario Ishii. Hace algunas semanas, juntos recorrieron el clásico Mercado Concentrador de José C. Paz.

“No me pinto de amarillo, pero para colaborar estoy”, dijo a LPO el intendente de José C. Paz y agregó que “no sé quién va a ser el candidato el próximo año. Por ahí, soy yo”

Sagaz, el histórico alcalde de unos de los distritos más pobres del Conurbano dejó en claro que “hace muchos años que soy parte de la estructura del PJ. Yo de acá no salgo”.

Otro que está muy cerca es el intendente de Bolívar, Eduardo ‘Bali’ Bucca. Dentro del armado de Vidal, es considerado como un intendente propio, pero entre los armadores políticos de la Gobernadora coinciden en que es lo mejor es que siga integrando el grupo de intendentes dialoguistas. Y que, desde allí, trabaje para que ese armado sume alcaldes.

En la estrategia de poder de Vidal, ese grupo de intendentes debe consolidarse como una alternativa en la provincia, sin cerrar un acuerdo con Sergio Massa. Según confiesan fuentes cercanas a la Gobernadora, la jugada es formalizar acuerdos después de 2017 porque según argumentan: “lo más importante para este nuevo gobierno viene en 2019”.

“Construir una nueva transversalidad será un proceso largo de maduración. No se va a materializar antes de 2017”, dicen.

A futuro, quienes argumentan que un cierre con el peronismo es clave para la gobernabilidad sostienen también llegará el momento de conformar un nuevo frente que los incluya y que les evite dar tantas explicaciones. “Eso implicará desarmar Cambiemos y también construir un relato”.

La estrategia de no peronizarse

Claro que otro sector del oficialismo intenta imponer la estrategia de no peronizarse y elegir un camino ‘purista’. Esa estrategia impone cerrar un acuerdo con Margarita Stolbizer, vecina de Vidal en Morón.

Entre los argumentos aseguran que quien se va a peronizar de cara al año próximo es Massa y que el acuerdo entre ellos todavía no está cerrado.

Casi en un tercer frente aparece Elisa Carrió. La diputada se metió de lleno en la política bonaerense desafiando a Vidal con una fuerte denuncia sobre el jefe de La Bonaerense, Pablo Bressi.

La diputada acusó un cuadro gripal y se alejó de la escena pública por unos días. Pero en el gobierno saben que a su regreso deberán tener una decisión tomada. Por el momento, es claro que no la tienen. LPO adelantó que Carrió planteó a Mauricio Macri un ultimátum sobre Cristian Ritondo. “Cuando vuelva quiero que ya no sea ministro”, le dijo.

Claro que el acercamiento de Vidal al peronismo es otro factor que irrita a la diputada, en particular la cercanía con el alcalde de Ezeiza.

Es que, en diciembre, Granados dejó el ministerio de Seguridad y asumió su sexto mandato en Ezeiza llevándose parte de la estructura del ministerio que comandó durante los últimos años de gestión de Daniel Scioli. Allí fue el ex jefe de la Policía bonaerense, Hugo Matzkin, quien se desempeña como asesor en temas de Seguridad.