El tema no pasa inadvertido. En La Rural de Palermo productores, empresarios y dirigentes hablan de la rentabilidad y competitividad del sector agropecuario. Y en estos temas, un aspecto central, es la cotización del dólar que en los últimos días superó cómodamente la barrera de los 15 pesos.

Como era de esperar, dicha suba fue bienvenida en el campo. Sucede que en el sector se venía advirtieron un notable retraso de la moneda estadounidense que frenaba en cierta forma la liquidación de divisas de las principales empresas agroexportadoras nucleadas en Ciara-CEC.

Los hechos hablan por sí solos. Cuando el dólar se planchó en torno a los 14 pesos, el ingreso de divisas del campo no superó los u$s 500 millones por semana. Pero, ni bien el dólar pasó los 15 pesos, la liquidación del sector llegó a casi u$s 800 millones semanales.

En una exposición esta mañana en la exposición, el economista Javier González Fraga indicó que “si hay algo que abunda en el mundo son los dólares. Y esto no es una buena noticia para los exportadores, hay muchos más dólares dispuestos a convertirse en pesos que pesos en dólares en los próximos cuatro años”.

“Hay que desarmar la especulación y la bicicleta cambiaria que destruye a los sectores productivos”, agregó el padrino político del ministro Prat Gay. “Le tenemos que pedir al gobierno que también apueste a favor y ponga la plata sobre la mesa para prestarnos a 10 años al 4%”, planteó.

En diálogo con La Política Online, el director de la consultora Agritrend, Gustavo López, comentó que “sin dudas la suba del dólar mejora la ecuación para el agro generando más competitividad y podría llegar, incluso, a inclinar un poco las ventas de cara al segundo semestre”.

De todas maneras, López explicó que el tipo de cambio no es en la actualidad el factor más importante. “Los productores están más atentos a lo que ocurre con el precio de la soja que depende básicamente del clima en Estados Unidos y de la demanda china”, dijo el especialista.

En este contexto, la soja registró fuertes bajas en los últimos días y cerró este martes a 383 dólares por tonelada en el Mercado de Chicago (CBOT) alejándose notablemente de la senda de los 500 dólares que hace poco más de un mes parecía llegar sin problemas.

En la misma línea, Javier Buján, director de la consultora Kimei Cereales, señaló que “un dólar con un piso de 15 y un techo de 16 pesos es un buen valor para el sector agropecuario más teniendo en cuenta que los commodities agrícolas empezaron a bajar en Chicago”.

“Cuando el dólar se planchó en torno a 14 pesos los precios internacionales acompañaron y disimularon ese retraso. Ahora pareciera darse el fenómeno inverso con una soja en retroceso y un dólar en alza que compensa la ecuación de los productores”, sostuvo Buján a LPO.

“El Gobierno tiene intenciones de llevar el dólar un poco más arriba pero, personalmente, no lo veo entre 16 y 17 pesos hacia fin de año”, indicó el analista, para luego agregar que “hoy los costos en el campo ya están jugados y con el dólar en estos valores pareciera estar bien”.

Por su parte, Ernesto Ambrosetti, economista jefe de la Sociedad Rural (SRA), consideró que “recuperar la competitividad del campo es una tarea muy compleja y de largo plazo; se ha dado un primer paso importante, pero hay muchos factores internos y externos que deben mejorar”.

“El valor del dólar tiene que ubicarse dentro de una política macroeconómica del Gobierno y para este año lo veo un poco más alto que ahora por arriba de los $ 15,50. No es lo mismo este dólar para un productor de Salta que para uno que está a 150 kilómetros del puerto”, añadió.

“En el campo la rentabilidad depende de la capacidad productiva, del uso de tecnología, de la cercanía a los puertos, del clima. No existe una rentabilidad de referencia en una actividad con estas características”, concluyó Ambrosetti a este medio.

Paro en los puertos

En este escenario, el ingreso de divisas del sector se frenó esta semana debido a un paro por tiempo indeterminado realizado por transportistas de granos que impide el ingreso de camiones en las principales terminales portuarias del centro del país.

La medida de fuerza -que ya lleva tres días- incluye piquetes de la Federación de Transportadores Argentinos (Fetra), entidad que, junto con la Confederación Argentina del Transporte Automotor (Catac), reclaman un nuevo ajuste de tarifas (en abril ya habían aumentado un 32%).

“Los transportistas están dispuestos a permanecer en las rutas hasta que haya una respuesta favorable del Gobierno. De lo contrario, la medida se va a endurecer”, advirtió Edgardo Aniceto, responsable del área de prensa de Fetra.

“Nuestro pedido de aumento del 31% está justificado porque, después del último ajuste, hubo aumentos desproporcionados de combustibles, peajes y tarifas de playas. Pero los representantes de la producción se negaron a convalidar esa realidad”, apuntó Aniceto.

Por su lado, Andrés Alcaraz, gerente de Comunicación de Ciara-CEC dijo que “aunque el sector agroexportador no es el objeto del conflicto con los transportistas, la exportación y el ingreso de divisas puede verse complicado en los próximos días”.