El encono de Mauricio Macri con Miguel Lifschitz y Alberto Rodríguez Saá no es casual: ninguno quiere ir a la reunión de gobernadores prevista para fin de mes en Chubut, donde Rogelio Frigerio tendría la misión de adelantar la decisión de Mauricio Macri de restituir el fondo del conurbano bonaerense.

Como explicó LPO, aunque en su Gabinete hay voces en contra el presidente quiere mover las piezas necesarias para que Vidal reciba los casi 50 mil millones de pesos de ese Fondo que se reparten el resto de las provincias por un tope impuesto por Carlos Menem. A Buenos Aires sólo le llegan 650.

Si el Congreso y la Corte Suprema no aceptan el reclamo, el presidente está dispuesto a echar mano a fondos nacionales que no se giran a las provincias y así lo haría saber Frigerio en Chubut.

Busca evitar la torpeza de enero, cuando desvió coparticipación a la Ciudad de buenos Aires por decreto y aún tiene a los gobernadores recriminándole. Los mandatarios dejarán claro que no cederán un peso para otro distrito.

“No vamos a ceder un peso nuestro. La discusión será por cuanta plata se suma a la masa coparticipable”, anticipó a LPO el vocero de uno de los gobernadores que confirmó su presencia a la reunión, que iba a ser el 29 de julio en Puerto Madryn pero se trasladaría a los primeros días de agosto.

No todos los mandatarios aceptarán dar ese debate, cuyo final anunciado es que Macri busque legitimidad para engrosar las arcas bonaerenses como ningún presidente en 20 años.

El santafesino Miguel Lifschitz y el puntano Alberto Rodríguez Saáadelantaron que no participarán de la reunión si el fondo del conurbano está en la agenda.

Macri lo supo, estalló contra el rosarino y empezó a enviar señales de ruptura contra el los hermanos de San Luis.

El malestar de ambas provincias ya había sido adelantado por sus representantes en la Comisión Federal de Impuestos, donde el Gobierno lleva su agenda de reparto de fondos y ocasiona más discordia que simpatías.

Lo preside Carlos Parodi, ministro de Economía de Salta, donde Macri hoy adelantó 270 millones de pesos. Un gesto para que a Juan Manuel Urtubey no se le ocurra faltar.

La bronca de Santa Fe y San Luis es que Macri parece no estar dispuesto a negociar la devolución del 15% de coparticipación adeudado en la última década, como le exigió la Corte Suprema en noviembre, que también benefició a Córdoba.

Santa Fe calcula una deuda de 40 mil millones y San Luis de 12 mil, pero Macri solo aceptó restituir ese porcentaje hacia delante. El cordobés Juan Schiaretti tiene más suerte cuando negocia fondos para obra pública y por ahora no da esa pelea. Por ahora.

El debate en Chubut no será fácil, porque los gobernadores le recriminarán el decreto 796, que desvía fondos del presupuesto para 66 obras públicas por 98474 pesos, casi la mitad para la Ciudad de Buenos Aires, bendecida con el soterramiento del Sarmiento y la estación central en el Obelisco.