A la espera de ser aludido, el presidente de Enargas David Tezanos se sentó detrás de Juan José Aranguren durante su prolongada exposición en la Cámara de Diputados, pero no imaginó que lo esperaban con carpetas.

Ni bien tomó la palabra, Graciela Camaño, jefa del bloque Frente Renovador, lo acusó de haber litigado contra Argentina en el Ciadi (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias), como parte de su larga vida en el sector privado.

Tezanos, que aplaudió cada vez que habló el ministro, movía su cabeza en señal de negación. Aranguren giró para corroborar que Camaño estaba equivocada y aunque su respuesta pareció conformarlo, en el Frente Renovador no se rindieron.

“El presidente de Enargas fue testigo en el Ciadi contra una empresa argentina, cuyo 51% de capital accionario está en manos del Estado”, insistió Marco Lavagna.

Los diputados que rondaban la mesa principal, aseguraban que el titular de Enargas repetía que había sido testigo en el organismo internacional pero contra Petrobas y no contra YPF.

Ya sobre el final, el cordobés Juan Brugge aportó más datos, pero esta vez lo acusó de haber litigado contra la Secretaría de Energía de la Nación. “El 31 de julio de 2015 habló de aprietes de la industria. Tengo su declaración”, lo increpó.

El ex jefe de Metrogas prefirió no hablar y seguir aplaudiendo a Aranguren, a quien debería controlar, misión reservada para Metrogas. Como relató LPO, en su visita a Diputados de hace 15 días, Tezanos se definió como “un hombre de la industria” y justificó el tarifazo en “una revisión integral de tarifas”.

La presidenta de la comisión de defensa y usuarios y consumidor, Liliana Schwindt, acercó la exposición de Tezanos a la Corte Suprema de Justicia, que esta semana decidirá si avala o no lo s tarifazos.

Aranguren reiteró varias veces ese concepto de “revisión integral”, para justificar no sólo aumentos en la producción de gas y energía, sino también en el transporte y distribución, ítems que Mauricio Macri decía no haber tocado.

“Si están haciendo una revisión integral ¿Para qué aumentan las tarifas?”, preguntó Marco Lavagna, con sentido común. El massismo, que atacó duro y preciso a Aranguren, se apartó de los momentos de mayor tensión del plenario, reservados para insultos cruzados entre macristas y kirchneristas.

De a ratos pareció que todo podía irse por la borda. Adrián Grana, ladero de Martín Sabbatella, se paró a los gritos a pedir orden cuando el radical Mario Negri vapuleaba a las gestiones de Néstor y Cristina, en la primera de sus dos intervenciones. La otra fue más dura.

Sin moverse de su silla, Carlos Castagnetto, ex funcionario de Alicia Kirchner, se malhumoró y empezó a gritarle a Aranguren que diga si bajarán las tarifas.

“Devolvé los bolsos de López”, se escuchó a un alto y robusto, ubicado en el rincón reservado a los asesores. “¿Quién sos vos?”, increpó el platense. “Soy diputado por Formosa”, se identificó el radical Martín Hernández.

Teresa García pedía a gritos “una moción de orden”, pero Laspina le recordó que en las comisiones no existía ese recurso. “Usted lo sabe muy bien Teresa”, la corrigió el macrista, destinado a coordinar las comisiones más difíciles.

Al plenario asistió la mayoría de los más de 100 diputados de las 5 comisiones convocadas, que colmaron la sala principal del anexo C, construida por Julián Domínguez para reuniones multitudinarias. Por primera vez, los diputados casi no tenían lugar y muchos asesores debieron quedarse afuera.

Hubo presencias inusuales, como la de Máximo Kichner, quien llegó temprano se ubicó entre sus amigos de La Cámpora y se animó a levantar un cartel de ATE, en protesta por posibles despidos en el Ministerio de Energía.

Cuando Aranguren hablaba de lo barato que era el gas en la Patagonia, se tomaba la cabeza, pero no hablaba. Promediando la sesión se quedó parado a un costado siguiendo el debate. Nunca habló.

Entre los macristas, el más belicoso fue el fueguino Carlos Romá, quien a poco de empezar el debate se salió de las casillas. “Se han robado todo. ¡Ladrones!”, gritaba desde la punta, cerquita de Aranguren.

El santacruceño Eduardo Costa se ganó todos los abucheos cuando leyó los cargos que pesan contra Julio De Vido, el ausente más comentado de la tarde. Fernando Sánchez, de la Coalición Cívica, defendió al ministro como pocos y Eduardo Amadeo volvió a teatralizar para regocijo de los K.

“Durante la última década creció la venta de aires acondicionado. En la zona metropolitana había dos por casa”, se quejó. Los kirchneristas festejaron.