Los diputados del interbloque Cambiemos entraron en crisis con el Ejecutivo porque se enteraron por los medios del decreto que firmó Mauricio Macri para sumar a los familiares de los funcionarios al blanqueo de capitales.

La medida del presidente fue a contramano de lo que había dispuesto la Ley votada a mitad de año por el Congreso. Fue la propia Elisa Carrió, aliada clave de Macri, quien exigió que se excluyera a los funcionarios y sus familiares del blanqueo, porque de lo contrario sería “un escándalo moral”.

Meses después Macri firmó el decreto sin siquiera avisarles a los diputados del PRO, que están furiosos con el Ejecutivo. No es casual el momento que eligió Macri para este destrato: el jede de Estado aseguró que está “conforme” con sus ministros y le pegó al titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, en una extensa entrevista con diarios del interior.

El decreto del presidente que fue publicado en el Boletín Oficial este miércoles, empañó la cena de fin de año que los diputados del interbloque de Diputados tuvieron anoche en el salón Casa Guerrero, ubicado en Venezuela 637, pleno San Telmo.

En la cena, los diputados radicales y del PRO se sentaron separados y prácticamente no interactuaron. Los más enojados eran los diputados de Santa Fe, que no hablaron con nadie.

Para que la cena no fuera un papelón, Monzó, junto a la diputada macrista Cornelia Schmidt Lierrmann y el jefe de bloque de la UCR, Mario Negri, intentaron acercar posiciones entre las mesas.

“Estamos peleando el tema de Ganancias y el Ejecutivo nos sale con esto”, dijo a LPO un diputado radical, que además se quejó porque debieron salir a defender en los medios una medida que ellos mismos habían rechazado en el tratamiento de la ley.

En sentido, la diputada del PRO Silvia Lospennato –del riñón de Monzó- le pidió a la Rosada “algún tipo de argumento” para explicar la medida de Macri. Pero no se lo dieron.

Mientras tanto, la oposición adelantó que cuestionará el decreto en la Justicia y en el Congreso.