Sergio Massa y Diego Bossio se aliaron en Diputados para acorralar al Gobierno con los cambios en el impuesto a las Ganancias: firmaron un dictamen común con un mínimo imponible muy por encima del planteado por Cambiemos, que está dispuesto a defenderlo en la sesión del martes aun sin mayoría propia garantizada.

Por primera vez en mucho tiempo, el oficialismo no esperó a una negociación con el Frente Renovador y el Bloque Justicialista y emitió un dictamen propio, donde tal como adelantó LPO, incorporan nueva deducciones, gravaron al juego, pero tocaron poco y nada el mínimo imponible a Ganancias, que el proyecto de Alfonso Prat Gay elevaba sólo en un 15%.

“No estamos de acuerdo con que la suba sea menor a la inflación y la pauta salarial prevista, que es de 21%. El objetivo es que cada vez sean menos los asalariados que paguen ganancias. No más.”, afirmó el salteño Pablo Kosiner, del bloque Justicialista, encargado de informar el acuerdo que ayer a último ahora cerraron con los dirigidos por Massa.

Se mantuvo el mínimo no imponible de casi 50 mil pesos brutos para casados con dos hijos y 36 mil para los solteros. Proponen deducir alquileres de viviendas únicas y de hijos estudiantes, horas extras y aguinaldos de hasta 8 veces el salario mínimo vital y móvil. Una actualización permanente atada al coeficiente salarial y, en el caso de los jubilados, a la movilidad medida por Anses.

Pretenden financiarlo con impuestos al juego, la renta financiera o “capital improductivo”, como lo denominó Kosiner.

Se esperaban 10 firmas con el respaldo del Frente Renovador, el Bloque Justicialista, el Movimiento Evita y frente misionero y esperaban por el progresismo. Hay tiempo hasta mañana para firmar.

Una vez más, el Frente para la Victoria-PJ quedó aislado con un dictamen propio que Axel Kicillof aún escribe en los términos adelantados ayer: sólo quiere que pague el 10% de mayores salarios, medidos con los datos de la AFIP.

Calculó que su último sistema cuando era ministro el mínimo no imponible sería de 38 mil pesos. Era una cifra caprichosa, porque aquel esquema había frenado el ingreso de nuevos contribuyentes a 2013, pero no impedía que un nuevo trabajador quede gravado con las escalas vigentes. “Era inconstitucional, porque a un mismo trabajo había dos salarios”, le diría más tarde Laspina.

Para financiar su proyecto, Kicillof volvió con la utopía de restituir impuestos eliminados este año como los que gravan “riqueza, bienes personales o los 200 mil millones que gastaron en Lebac. Dejen de perdonarle impuesto a los ricos”, exigió el ex ministro y recordó que cuando hizo campaña muchos ciudadanos querían votar a Macri porque iba a eliminar Ganancias de sus salarios. “Le mintieron a esa gente”, acusó.

“Basta de mínimo imponible”

Más vehemente que lo habitual, Luciano Laspina defendió el proyecto de Cambiemos, cuya mayor y hasta ahora irreconciliable diferencia con el de Massa y Bossio es que el mínimo no imponible.

Con “el mayor esfuerzo fiscal posible”, lo llevan a 33.399 brutos para los casados con hijos y en 26.1160 para los solteros, aún muy por debajo que el dictamen opositor.

Como Prat Gay el martes, Laspina reiteró que esa discusión es absurda porque con la modificación de las escalas (que bajan de 9 a 5% al inicio, con 2% el primer año) los primeros salarios alcanzados no más 200 pesos.

“La mayoría de los empleados no paga Ganancias”, reiteró el diputado santafesino y anunció que propondrán deducir alquileres, aunque sólo hasta el 40% y con un tope. “¿Cómo no se le ocurrió hacerlo en estos 12 años?”, interpeló al kirchnerismo.

Volverán a deducirse los cónyuges, que habían sido excluido en el proyecto original y el único impuesto nuevo será a los tragamonedas, que ya trajo sus primeros coletazos: empleados del sindicato de juegos de azar coparon las inmediaciones del congreso en señal de protesta.

La renta financiera quedará para otra ocasión. “Suena muy lindo pensar en un banquero fumando un habano que n paga impuestos. Pero no es así: los Bancos pagan impuestos”, diferenció. “Si gravamos plazos fijos invitamos a que compren dólares”, asustó luego.

“El martes nos vemos en la cancha”, se despidió Laspina, tras varias horas de discursos aledaños, El martes es la sesión y Cambiemos está dispuesto a negociar hasta ese día una baja del mínimo imponible. Mario Negri y Nicolás Massot creen tener no menos de 100 votos entre propios y aliados, 29 menos de la mayoría propia.

Y aunque una fragmentación opositora los coloca en mayoría, el riesgo de una votación en particular es suprema: de madrugada una alianza opositora más amplia podría reescribir los artículos a gusto.

Lo supo Pablo Tonelli, cuando llegó a la sesión de la reforma política sin número para eliminar las primaras abiertas obligatorias. Terminó cediendo.