La Legislatura bonaerense avanzó con algunas definiciones para normalizar la Defensoría del Pueblo, un poderoso organismo en términos de caja que permanecía acéfalo hace casi dos años tras vencerse el mandato de Carlos Bonicatto.

Los senadores desempolvaron hoy un proyecto que divide la conducción de la Defensoría y reparte el poder entre varias fuerzas políticas. El nuevo esquema -que sería votado la semana que viene junto con el presupuesto- contempla un Defensor titular, un Defensor general adjunto y dos Defensores adjuntos.

Está claro que el cargo más alto será para el Grupo Esmeralda, quien tiene definido ubicar allí al ex sciolista Guido Lorenzino. En tanto, el Defensor general adjunto será para el Frente Renovador y el nombre que más suena es el de Walter Martello.

En cuento a los dos Adjuntos todavía hay algunas dudas. Se sabe que un lugar será para el Movimiento Evita y el nombre que circuló fue el de Javier Ruiz, quien estuvo al frente de la Secretaría de Participación Ciudadana, una estructura creada durante el primer mandato de Daniel Scioli, en un acuerdo con Fernando ‘Chino’ Navarro.

En tanto, el Adjunto restante sería para un radical. Algunos hablan que podría quedar Marcelo Honores (quien está al frente de la Defensoría de manera interina). Sin embargo, otras fuentes sostienene que será otra figura radical.

Aún restan definirse detalles de la estructura. Las funciones que tendrán cada una y los alcances. Según pudo saber LPO, entre las competencias del Defensor general adjunto estará la de reemplazar al Defensor titular en caso de vacancia (ya sea temporal o definitiva).

En los últimos días había trascendido que se buscaría un esquema parecido al de la vicepresidencia de Diputados, cuya firma es fundamental para habilitar cualquier expediente administrativo. La idea era forzar un “equilibrio de poder” entre quien acceda a la titularidad del organismo y quien quede como su segundo.

En tanto, el organigrama establece la creación de distintas secretarías temáticas y observatorios que se ocuparán a través de acuerdos políticos entre las distintas fuerzas.

El rol de la Corte

La modificación de la estructura de la Defensoría responde a un fallo de la Corte Suprema, que al pronunciarse sobre un reclamo por aumentos de tarifas desestimó la legitimidad del organismo, ya que al momento de la presentación era comandado interinamente por el radical Marcelo Honores. Entre otros puntos, el máximo tribunal sugirió que para subsanar esta situación en el futuro se debía crear la figura del Adjunto, quien reemplazaría al Defensor en caso de ausencia o renuncia.

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