“La gente siempre está un paso adelante de la política. Ve cuando alguien avanza en un proyecto mirando lo electoral para exhibir un trofeo y te lo factura después, cuando los resultados no son los esperados”, dice Luis Naidenoff. En la semana más caliente para el gobierno en el Congreso, el senador radical de Formosa que suena como jefe de la bancada oficialista para 2017 cuestiona a la oposición peronista pero admite que el gobierno manejó mal el tema Ganancias. Después de un año de gobierno, Naidenoff justifica el acompañamiento silencioso del radicalismo al presidente Macri, pero aclara que su partido no está en el poder. Pide pasar de una coalición parlamentaria a un programa político común. Además, niega que Cambiemos esté en su peor momento. “Si Cristina hubiera hecho todo lo que hicimos, hubiéramos tenido 37 cadenas nacionales. Pero pasa inadvertido por el estilo del gobierno”, asegura.

¿Por qué el oficialismo termina tan complicado el año desde el punto de vista legislativo?

Creo que hay que desdramatizar y partir de una realidad objetiva: Cambiemos no tiene mayoría, ni en Diputados, ni en Senadores. Lograr el acompañamiento en un proyecto de ley es construir mayorías día a día, con todos los sectores. Terminamos complicados con Ganancias, pero está bien porque el gobierno actuó de buena fe. Si no hubiera hecho eso, se tendría que haber quedado con el proyecto y cajonearlo hasta el año que viene.

La CGT y gobernadores como Das Neves se quejaron de que no los habían convocado. ¿La Mesa del Dialogo no debía haber sido planteada antes?

Bueno, está bien, las cosas se manejaron mal. Lo repito: esto nace con la sana intención de un proyecto que beneficie a los trabajadores y se transformó en un botín de guerra. El Frente Renovador, la intransigencia de sectores y el aglutinamiento de la oposición, te encontrás con gobernadores preocupados. Es la política la que tiene que encausar esta situación.

Emilio Monzó podría decir lo mismo. Es la política, pero diría también que en la Casa Rosada el criterio es otro.

Eso es otra cosa. Emilio habla desde su propia convicción, de sumar al peronismo al gobierno y lo respeto. Pero yo creo que lo que hay que hacer es fortalecer Cambiemos y recuperar grandes coaliciones en la Argentina. Que la herramienta electoral, que funciona de manera aceitada en lo Parlamentario, se transforme en un espacio de coalición de gobierno real y concreta, y que la gente pueda percibirlo. La coalición debe acordar políticas de Estado con bloques, partidos opositores y actores sociales. Ese es el camino, es la mirada del radicalismo y lo planteamos desde el arranque. La reforma electoral, una gran reforma tributaria…

La mirada del Presidente es otra.

El gobierno tomó la decisión de acordar ley por ley. Nosotros, en cambio, pertenecemos a una historia de vida partidaria y acuerdos políticos programáticos. Eso genera previsibilidad. Porque cuando pasa lo que pasa en Diputados, donde veníamos acordando y de golpe terminamos enfrentados, la Argentina es un tembladeral. Hay que reencauzar la cosa.

Ganancias, botín de guerra

¿Por qué el gobierno decidió no negociar el tema Ganancias en Diputados?

El costo fiscal de Ganancias conforme se aprobó el Presupuesto es de 27 mil millones. Con la media sanción que se aprobó, ahora el costo fiscal es de 91.200 mil millones. Tenés un agujero del orden de los 64.200 millones de pesos. Un 238 % más de lo que se aprobó en el Presupuesto. El proyecto de Diputados tiene una altísima inconsistencia fiscal.

¿A qué se refiere?

El proyecto rechazado del Ejecutivo tenía un estimativo de recaudación del Impuesto a los tragamonedas de 8.800 millones de pesos. El proyecto de la media sanción del bloque opositor únicamente prevé recaudar 550 millones.

¿De dónde surge la diferencia?

El gobierno toma un porcentaje determinado, el 10 % del ingreso al patrimonio de los tragamonedas, 40 mil pesos por tragamonedas. El proyecto del Ejecutivo tenía una estimación de 5692 millones de pesos para grabar las apuestas, el de ahora de 557 millones de pesos. En el país 759 mil millones de pesos se apuesta cada año. Estamos en problemas. ¿Qué intereses protegemos?

¿Dice que el proyecto opositor aprobado prácticamente no graba el juego y beneficia a Cristóbal López?

El mayor esfuerzo lo ha hecho en este tiempo el votante de Cambiemos
No beneficia: es un regalo a los grandes concesionarios, a quienes explotan el juego en Argentina. Por eso, hay una coincidencia de la política en Argentina, de la necesidad de elevar el mínimo no imponible y de tocar las escalas que están planchadas hace 15 años. A mí me parece que una reforma tributaria de estas características, que se crean nuevos impuestos, que pone en serio riesgo las economías de cada una de las provincias y complica el financiamiento de las provincias merece una discusión madura, responsable y serena. El Senado dio un gran primer paso esta semana, escuchar a gobernadores, a ministros, a la CGT: hay que modificar escalas y elevar el mínimo sin desfinanciar a las provincias en un momento social y económico complejo.

Las dos caras de la Argentina

¿Pichetto y Urtubey salvaron al gobierno esta semana?

Bueno, a ver, yo no personalizaría. Si creo que es un gran aporte la vocación de responsabilidad política de Pichetto de convocar a los gobernadores y tener interlocutores validos. Es un impuesto que se coparticipa casi en un 50 % a las provincias. Es una muestra de responsabilidad política, se dejó de tensar la cuerda. Además, la discusión de Ganancias involucra al 10% de la sociedad, los que tienen mejores ingresos. O sea que el 90 % este partido lo ve de afuera.

Parece que el gobierno asume como propio el discurso que tuvo el kirchnerismo en el poder con el tema Ganancias.

No, porque el gobierno asumió y la primera decisión que tomó en materia de Ganancias fue incrementar el mínimo en un 100 %. Lo elevó de 15 a 30 mil pesos. Acá se terminó ya el marketing y el eslogan. Vos tenés la Argentina real y tenés que administrar el país que te tocó. Mirá como terminamos el año en Diputados, con las dos caras de la Argentina.

¿Cuáles serían?

Por un lado, prorrogamos la emergencia social hasta 2019, porque hay que nivelar de abajo hacia arriba cuando la situación es compleja. Y a su vez, se tensa la cuerda en una guerra de trincheras con cascos puestos por una discusión que involucra al 10 % de los argentinos con mayores ingresos.

Macri cedió 30 mil millones de pesos a los sectores de la emergencia social, que no lo votaron, y le pone un freno a un promesa que él mismo hizo en campaña para los sectores que lo votaron. ¿Cómo se explica?

Porque vos no tenés que gobernar para los que te votaron: tenés que gobernar para todos. Y cuando la sábana es corta, vos tenés que proteger al que está golpeado. Lógicamente, yo entiendo que el mayor esfuerzo lo ha hecho en este tiempo el votante de Cambiemos. Pero es un acto de madurez y responsabilidad política tomar esas decisiones.

¿El gobierno recibe críticas de los votantes de Cambiemos?

A muchos los sorprenden las decisiones del gobierno porque Mauricio Macri parte de la estigmatización –que se construyó en campaña- de que el Presidente gobierna para los ricos. Cuando uno mira que el presupuesto de Desarrollo Social se incrementó en un 46 % comparado con 2015, ampliaste la asignación, 500 mil monotributistas, 200 mil trabajadores temporarios, beneficiarios de planes sociales que antes no cobraban y hoy pueden cobrar, reparación histórica, devolución del IVA y emergencia social, quizás a algunos todo esto los desconcierte. Y es cierto que hay una oposición que trabajó de manera constructiva, que aportó, que elevó la vara y que la ha hecho muy bien al país.

El ombligo del radicalismo

¿El radicalismo hubiera hecho otra cosa si hubiera formado parte del gobierno?

Los que gobiernan, el PRO, tienen que tener la visión y la grandeza de saber integrar con mayor cohesión a este Cambiemos.
El radicalismo tiene una potencia parlamentaria que cohesiona Cambiemos en Diputados y Senadores. Y ha acompañado con mucha inteligencia todo este proceso de cambio en Argentina. Había que cambiar y había que bancar a un gobierno en momentos difíciles. Nosotros no estuvimos en la chiquita. A mí no me desvela la idea de golpear puertas de la Casa Rosada para ver qué espacio hay para el radicalismo. Un partido como el nuestro hoy tiene que aportar con su experiencia y con su madurez para que se fortalezca esta coalición. Y el gobierno también tiene que aportar su parte.

En Cambiemos las discusiones son públicas, Carrió, Monzó, Durán Barba ¿Qué discute hoy el radicalismo?

El radicalismo busca herramientas para que esta coalición que fue exitosa en lo electoral se transforme en una coalición sólida y potente en lo programático, desde la diversidad. Porque el mayor activo de Cambiemos es la diversidad. El radicalismo te brinda la tranquilidad territorial porque tenés un comité en cada pueblo del país pero esta coalición tiene que perdurar en el tiempo, ese es el desafío. El radicalismo tiene que dejar de mirarse el ombligo y aportar para fortalecer a este gran espacio. Y los que gobiernan, el PRO, tienen que tener la visión y la grandeza de saber integrar con mayor cohesión a este Cambiemos.

¿El radicalismo se traga el sapo de Macri porque no puede ganar una elección solo o realmente comparte su proyecto estratégico para la Argentina?

Nosotros compartimos el proyecto estratégico que se votó en Gualeguaychú, de una coalición ampliada, porque hay que saber de dónde veníamos, de una profunda fragmentación. El primer paso era construir una coalición para que la Argentina pueda cambiar y yo diría: misión cumplida. Reuniones con los gobernadores, la devolución de los fondos de la Anses para las provincias, la visita de los mandatarios extranjeros, un Congreso que recuperó su rol de debate y de constructor de leyes. Si Cristina hubiera hecho todo lo que hicimos, hubiera hecho 37 cadenas nacionales. Pero pasa inadvertido por el estilo del gobierno de Macri.

Un año de gobierno

No llegaron las inversiones, la economía no crece, la inflación no bajó como se esperaba, el dólar sube y en lo político –donde no había oposición- se rebelan aliados como Massa y una parte de los gobernadores. ¿El gobierno está en su peor momento?

No es que no teníamos oposición. Había un peronismo que venía de una derrota, que estaba agazapado y que ahora inició una nueva etapa para definir liderazgos en 2017. La campaña electoral ya arrancó y lamentablemente con el peor tema. Ganancias no era un tema para apresurar la campaña electoral. Estamos en un momento económico complejo: hay indicadores buenos pero todavía esto arranca en 2017.

¿Entonces el gobierno no está en el peor momento?

No, no. La Argentina va de la tragedia a la comedia. No se desmorona todo porque se te embarró la cancha con la discusión de Ganancias. Así como hay logros institucionales y logros sociales de contener a los sectores vulnerables en un momento complejo, hay expectativas económicas que están a mitad de camino de lo que se esperaba. Se han creado muy buenos instrumentos desde el Congreso como la ley de autopartes y de fomento de pymes al sector productivo para que el año que viene comencemos a ver un crecimiento acorde al esfuerzo que ha hecho la sociedad argentina. Hay que elevar la discusión.

Entre Massa y Kicillof

¿Qué quiere decir elevar la discusión?

La gente siempre está un paso adelante de la política y ve cuando alguien avanza en un proyecto de ley con una mirada corta desde lo electoral. Y después te lo factura. Cuando mirás lo corto, lo electoral, para decir acá exhibo un trofeo y los resultados después no son los esperados, la gente te lo factura.

¿Está hablando de Massa?

Estoy hablando de la oposición toda en el tema Ganancias, no sólo Massa. Es toda la oposición que se abroqueló solamente para decir le voy a hacer pagar un costo al gobierno por un eslogan de campaña. Ahí todo lo bueno que se construyó entre gobierno y oposición lo terminaste de embarrar. Ahora lo estamos encausando.

¿Cómo ve la convergencia de Massa con el Frente para la Victoria en este tema?

Eso lo tiene que evaluar Massa y el Frente Renovador. Yo no me asusto de los acuerdos parlamentarios porque uno tiene que acordar para sancionar una ley y el secreto en el Congreso es eso, lograr acordar desde las diferencias, como lo podemos hacer nosotros con otros sectores, no solo con el FR. Lo que me genera mucho ruido es Axel Kicillof como miembro informante de la elevación del mínimo no imponible y de las escalas. Creo que hay que hacerse una autocrítica. Por haber pertenecido al kirchnerismo, no vas a llevar una cruz en la espalda toda la vida pero reconocé que te equivocaste. Decí: “miren durante 12 años planchamos las escalas, no queríamos discutir este tema, creo que fue un error y por eso acompañamos esto”. Pero lo que hace Kicillof es subestimar la inteligencia colectiva del pueblo argentino.

A quién sacarle

Hay un grupo de gobernadores entre los que está Insfrán, el de su provincia, que en el último tiempo se distanció de Macri y le metió una “puñalada trapera”, según dijo Mario Negri. ¿Por qué?

Porque son los gobernadores que representan la Argentina feudal, los que están aferrados al clientelismo, se manejan con el apriete y con ese esquema gobernaron provincias. Ahora es el peronismo el que tiene que resolver si la cara que tiene para mostrarle a la sociedad es la del feudalismo y la de la vieja política de cara al futuro. En la reforma electoral, triunfó el esquema de los que se manejan como patrones de hace dos siglos.

¿La discusión por Ganancias no demuestra además que el gobierno no sabe a quién sacarle?

Por supuesto que la Argentina tiene un problema fiscal, pero venimos de aprobar el Presupuesto hace menos de un mes y ahí el rubro Ganancias significa el 20 % de la recaudación tributaria total, 543 mil millones de pesos. No se puede cambiar todo lo que se acordó con la misma oposición.

¿No hace falta una reforma impositiva?

Si, está pendiente y el Congreso aprobó este año la creación de una comisión que el Poder Ejecutivo debe convocar en el plazo de un año y avanzar en una reforma impositiva integral. El problema argentino es el problema tributario. Las desigualdades también tienen que ver con el sistema tributario. El IVA es el impuesto que más recauda y lo pagan los que menos tienen. En los países en desarrollo o vías de desarrollo, el impuesto que más recauda es el impuesto a las rentas o a los ingresos que acá se llama Ganancias. Pero es progresivo. En Nueva Zelanda, el 60 %; Estados Unidos, el 50; Colombia y Chile andan cerca del 40 %. En Argentina estamos muy lejos porque tenemos una tremenda desigualdad en materia de ingresos y lo paga el que gana desde 20 mil pesos hasta el que gana 715 mil; además las escalas son muy injustas. Hay que trabajar en eso.

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