El ajuste en Aerolíneas Argentinas quiso dar su primer paso y no pudo avanzar. La idea del ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, era reducir los costos de ventas cerrando oficinas y apostando a la venta de pasajes online. Los primeros despidos se produjeron en las oficinas comerciales de Europa. Pero el intento de avanzar en la comercialización de pasajes en aeropuertos o por medios virtuales quedó trunco por la oposición de los gremios de aeronavegantes.

Aerolíneas Argentinas -según Dietrich- prevé bajar este año a 166 millones de dólares el monto del subsidio que requiere del Estado la compañía área para poder operar y pagar deuda, frente a los 300 millones que necesitó en 2016. En rigor fue casi el doble, pero la anterior presidenta, Isela Constantini, maquilló ese déficit computando como “ganancias” la venta de aviones de la línea de bandera.

Pero esa realidad, no empañó el entusiasmo de Dietrich y el nuevo presidente de la compañía, Mario Dell’Acqua, quienes este miércoles se trazaron ese ambicioso objetivo. El problema es que ahora el ministro sino cumple no tendrá a quien echarle la culpa, como hacía con Isela, ya que tomó el control directo de Aerolíneas con el ex Techint.

Dietrich ahora asumió como propia la ambiciosa meta de bajar el déficit de Aerolíneas en un 40 por ciento. Ya no podrá echarle la culpa a Isela por la demora en el ajuste.
Este recorte del 40% que ratificó este miércoles, fue determinante en la salida de Constantini. La ex General Motors decía que “Dietrich no entiende nada” sobre como manejar una compañía del tamaño de Aerolíneas y que era imposible bajar en un año casi la mitad del déficit.

También se quejaba que al mismo tiempo que le exigía que haga rentable a Aerolíneas, le socavaba porciones de mercado, habilitando desde el Ministerio el ingreso de líneas “low cost” en los vuelos de cabotaje, la franja más competitiva de la línea de bandera.

Dell’Acqua, su reemplazante, fue designado por Dietrich para implementar el ajuste, pese a haber reconocido públicamente que de compañías aéreas no sabe nada.

Marcha atrás

Sin embargo, en su primer test de fuerza, el ministro empezó retrocediendo parcialmente. Luego de una reunión entre los directores de la empresa y los gremios, los sindicalistas ratificaron a LPO: “Hasta ahora lo de los cierres de oficinas comerciales del interior quedó solo en rumores; no así en el exterior: ya se produjeron despidos en Madrid, Barcelona y en la oficina de Viena. Todos los despidos se registraron en el área de ventas. La empresa dijo que iba a reemplazarla por venta web”.

LPO pudo saber que Roma, San Pablo y Río también estaban en la lista de oficinas por cerrar.

“Los despedidos no son de ninguno de los gremios que nos reunimos hoy; pero no por eso nos deja tranquilos. Somos conscientes de que tarde o temprano va a llegar el achique”, dijo a LPO una fuente del gremio del Personal de Aeronavegantes (APA).

“Ante distintas versiones al respecto del posible cierre de escales operadas por el Grupo Aerolíneas y Austral (Iguazú, Bariloche, Resistencia, etc.) informamos que hemos mantenido reuniones con las máximas autoridades empresarias, quienes nos informaron al respecto de esta situación, negando formalmente el cierre de escalas y/o despidos”, dice el comunicado firmado por APA, APLA, UALA y UPSA.

“La Empresa planteó el análisis de posibles cambios en la forma de venta y comercialización de pasajes al público, y en en ese orden que pensaban cerrar las oficinas de ventas de algunas sucursales y trasladar toda la operación a los aeropuertos. Ante nuestro pedido se suspendió esa decisión, manteniendo la estructura actual vigente”, concluye el comunicado.

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