La famosa coordinación que enarboló la Casa Rosada para justificar los despidos de Alfonso Prat Gay y Carlos Melconian, no pasa de las palabras bonitas. Al menos eso no es lo que está sucediendo con Javier González Fraga, que por sus inesperados problemas de salud todavía no pudo tomar control del Banco Nación, pero ya le planteó al gobierno un problema.

Es que el radical avisó que no piensa ejecutar el contrato de sponsoreo que la gestión de Carlos Melconián cerró con el tenista Juan Martín del Potro por 430 mil dólares, para que sea la imagen del banco.

González Fraga avisó que quiere una gestión “austera” y ese gasto no sería compatible con esa definición, según el radical. La línea gerencial que trabajó el contrato durante todo el 2016 con el padre y representante de Del Potro piensa exactamente lo contrario.

Es que el número del acuerdo –que sería por tres años- se cerró antes de la milagrosa recuperación del tenista, cuando todavía no había ganado la medalla en los Juegos Olímpicos y el histórico triunfo de la Copa Davis.

Del Potro tiene pocos e importante sponsors como Rolex, Nike y Peugeot, por lo que sumar al Banco Nación por menos de medio millón de dólares es visto como una ganga por el directorio de la institución, que sabe que tras el triunfo en la Copa Davis el tenista es buscado por marcas de todo el mundo.

La campaña

El tema está hoy en manos de la Jefatura de Gabinete, comando central del laboratorio político del macrismo. Allí trabajaron codo a codo con Melconian para la seducción del tenista.

La excusa fue que había que “modernizar” la imagen del Nación y para ese objetivo lo más práctico era atarlo a una figura popular, como hacen otras instituciones. Durante la gestión de Daniel Scioli, por ejemplo, la cara del Banco Provincia fue Marcelo Tinelli.

Pero en la Casa Rosada también vieron la oportunidad de atar lo útil con lo amable: La cara de Del Potro podría refrescar al Gobierno en un año electoral y hasta compartir alguna foto con el propio Macri.

No es un dato menor: El tenista es oriundo de Tandil y el Gobierno se juega su futuro en la provincia de Buenos Aires.

El contrato incluye un menú de acciones, desde fotos para afiches, spots para TV, clínicas de tenis y otras actividades, que podrían ser capitalizadas por la Casa Rosada.

El problema es que esta jugada se cruzó con la histórica austeridad radical –con la plata de los otros- y en la Casa Rosada saben que desautorizar al nuevo presidente del Banco Nación, incluso antes de que llegue a su despacho, no será gratis.

González Fraga llegó al cargo como producto del acuerdo que Macri selló con Ernesto Sanz a fin del año pasado y que incluyó el desembarco de Nicolás Dujovne en la flamante cartera de Hacienda. Tocar a este economista sería tocar ese acuerdo.

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