La feroz pelea entre Elisa Carrió y Ricardo Lorenzetti se coló en el fallo histórico que la Corte Suprema reveló este martes, con el que restableció el límite de 75 años para los jueces.

Lilita mantiene una disputa judicial con el presidente de la Corte, en una pelea que incomoda al Gobierno, que no quiere tomar partido ni por la aliada de Cambiemos ni por el poderoso magistrado.

Días después de que Carrió advirtiera que luego de Semana Santa pedirá el juicio político de Lorenzetti, la Corte respondió con este fallo que golpea a dos jueces protegidos por Lilita: el camarista platense Leopoldo Schiffrin y la jueza federal María Servini de Cubría.

La Corte rechazó una demanda de Schiffrin para mantenerse en su cargo, una demanda que fue presentada luego de que la jueza del Máximo Tribunal, Elena Highton de Nolasco, consiguiera un fallo favorable para mantenerse en ejercicio una vez que cumpla los 75 años en diciembre.

Justamente para no pelearse con Lorenzetti, el Gobierno decidió no apelar el fallo de primera instancia del juez en lo Contencioso Administrativo Federal Enrique Lavié Pico, en una maniobra que no le causó gracia a Carrió.

Este fallo está digitado en mi contra y me llama la atención que salga en este momento, justo cuando los medios me están imputando que estoy en contra del doctor Lorenzetti, dijo muy ácida la jueza Servini.
El Gobierno tampoco quería enfrentarse a Servini que, golpeada por el fallo contra Schiffrin que la afecta directamente, salió a cruzar a Lorenzetti, aunque se cuidó de pegarle al Ejecutivo.

“Pienso que este fallo está digitado en mi contra”, afirmó Servini en diálogo con ámbito.com. “¿No llama la atención que lo hayan apurado para salir ahora? A mí me llama la atención que salga en este momento, justo cuando los medios me están imputado que estoy en contra del doctor Lorenzetti”, advirtió.

Según contó la magistrada, la sentencia del máximo Tribunal “estaba por salir” en diciembre pasado y se postergó hasta que Highton consiguiera el amparo para continuar en su cargo.

“Me llama mucho la atención. No sé si me quieren desplazar del Poder Judicial, diría que quieren desplazar a determinadas personas”, recalcó Servini, aunque aclaró que no ve una “mano” del Poder Ejecutivo detrás de la maniobra. “Quiero pensar que no. Tengo buena relación con la gente que depende electoralmente de mí, estamos hablando de las cosas que necesitamos para esta nueva elección, me vinieron a ver. Me extraña que sea por este lado”, deslizó la funcionaria.

En rigor, en el Gobierno se desesperan por hacer equilibrio entre Servini y Lorenzetti -los necesitan a ambos-, como ocurrió cuando el presidente de la Corte Suprema presionó y finalmente logró echar al hijo de la jueza del cargo de administrador del Consejo de la Magistratura.

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