El Senado tuvo este miércoles su primera sesión del año, pero en Diputados no hay apuro en abrir el recinto: hasta esta tarde no estaba previsto reunirse al menos hasta mediados de abril.

La baja actividad ya puede vislumbrase en la agenda de comisiones para la semana próxima, cuando siguen sin convocarse las principales como Presupuesto, presidida por el macrista Luciano Laspina.

Allí descansa cualquier proyecto que represente gastos para el fisco y sin dictamen no puede llegar al recinto y aprobarse con mayoría simple.

El único tema impulsado por el oficialismo hasta ahora es la ley de responsabilidad penal empresaria, que recién tendría dictamen a mediados de mes, según lo acordado en el último plenario de comisiones. Nadie estaba apurado.

Además de la exposición de Marcos Peña el miércoles pasado, la única sesión del año fue en febrero, aun en período de extraordinarias, restringida a la modificación del sistema de ART y no terminó bien: la oposición y parte del oficialismo estallaron antes de votar al conocer una baja de las jubilaciones.

La relación entre los líderes de Cambiemos y el Gobierno nunca mejoró tras aquel desaire y la definición de una agenda parlamentaria de 2017 sigue demorándose.

De poco sirven las visitas semanales de Mario Negri a la Casa Rosada y el coaching que Marcos Peña organizó para una docena de legisladores con presunto timing televisivo.

En la oposición reina la incertidumbre. Los líderes del Frente Renovador y el Bloque Justicialista, socios de Cambiemos en las principales leyes del año pasado, esperaron todo el mes un llamado para negociar una agenda que nunca llegó.

“En diciembre teníamos una agenda de temas para tratar en extraordinarias, pero cuando se cerraron con Ganancias y perdieron la votación se cortó el diálogo para siempre”, confesó a LPO un diputado del Frente Renovador que participaba en las negociaciones.

En ese bloque no comprenden porqué Macri insiste en acusar a Massa de poco confiable, cuando no tiene otra fuerza política que le garantice la mayoría en Diputados.

El recinto vacío radicalizó aún más al kirchnerismo, que planea convocar a sesiones especiales para algunos temas, aun sin garantizar siquiera la mayoría simple para abrir el debate.

A Massa y Graciela Camaño aún les pesa la foto que se tomaron con Axel Kicillof, durante la pelea por Ganancias.

Desorientados, en el FpV-PJ evalúan llamar a una especial para rechazar vetos parciales de Macri, como el que limitó las pensiones a los ex combatientes de Malvinas.

Necesitaría dos tercios, un número inalcanzable sin algún diputados de Cambiemos, a quienes por estos días casi nadie puede encontrar.

La parálisis de Diputados podría convertir a 2017 en uno de los años más improductivos de la historia, justo después de uno de los más activos que se recuerde.

Es que por tratarse de un año electoral, desde junio, cuando se presenten las listas, será aún más difícil alcanzar acuerdos políticos y lograr que los diputados viajen desde sus provincias. Y para esa fecha, tal vez se haya sesionado muy poco. Casi nunca.

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