El Banco Central respondió este martes con firmeza a la alta marca de inflación de marzo que difundió el Indec por la tarde. Federico Sturzenegger resolvió endurecer la política monetaria mediante una inusual suba de 1,5 puntos porcentuales de la tasa de referencia, preocupado porque el regreso potenciado de la inflación le está destrozando la pauta anual.

Con 2,4% de inflación en marzo, el primer trimestre ya lleva acumulado un 6,3% de suba de precios, que vuelve papel mojado la meta que fijó el banco Central para este año. En un trimestre los precios de la economía se comieron más de la mitad de la cota inferior de la meta anual que es del 12% y vuelven incluso casi irrealizable la superior del 17%.

De proseguir con este ritmo, a diciembre se acumularía un 27,8% de aumento de precios, más de diez puntos por encima de la cota máxima. Analistas de mercado -antes del baldazo de este martes negro- ya habían pronosticado para el REM una inflación anual del 21,2%.

El regreso del problema inflacionario pone además en crisis la estrategia gradualista del Gobierno, que en pleno año electoral se enfrenta a una opción espantosa: O enfriar la economía justo cuando da muy tenues señales de recuperación o dejar que se le vuelva a escapar la inflación.

Como adelantó LPO, en el mercado esperaban que Sturzenegger subiera la tasa de interés de referencia de la economía, aunque no tanto. Esta decisión complica además el minipaquete de impulso a la demanda que sacó de apuro la Casa Rosada para tratar de llegar en mejores condiciones a las elecciones de octubre.

La tasa del centro del corredor de pases a 7 días pasó del 24,75% al 26,25% luego de varios meses sin modificaciones.

La otra variable que prácticamente no tuvo variaciones fue la inflación núcleo que luego de una baja interesante hasta agosto del año pasado, se clavó en la zona del 1,7% para bajar al 1,3% en enero y luego rebotar al 1,8% de febrero y marzo. Por esta inflexibilidad a la baja, en el mercado esperan que solo este componente de la canasta del IPC supere la meta de inflación. En el último REM, su pronóstico anual subió al 18,7%.

Sturzenegger había anticipado un trimestre complicado de inflación por el impacto de las subas de tarifas, pero la dinámica del componente núcleo lo tomaron por sorpresa: “El Banco Central preveía una cierta aceleración de la inflación tras el registro bajo del mes de enero, principalmente por los aumentos de precios regulados del período. Se sumaron a ese factor esperado una incidencia importante de rubros volátiles como alimentos frescos y educación”, reconoció este martes en un comunicado oficial.

“En marzo, el BCRA observó y reportó señales mixtas que se aplicaban no sólo al nivel general sino también al componente núcleo de la inflación, por lo que comenzó a retirar liquidez del mercado”, agregó. LPO relató que en el mercado secundario el Central ya estaba vendiendo Letras del Banco Central (Lebacs) a tasas más altas que las de la última licitación, con la finalidad de aspirar más pesos y desacelerar la suba de precios.

“Las estimaciones y los indicadores de alta frecuencia de fuentes estatales y privadas monitoreados por el BCRA sugieren que en abril la inflación podría continuar en un nivel más alto que el compatible con el sendero establecido por la autoridad monetaria. A su vez, la inflación núcleo del IPC-GBA en los últimos 9 meses ha oscilado entre 1,3% y 1,9% mensual, valores que el BCRA considera necesario reducir”, anticiparon en el comunicado.

“Como resultado de toda la información disponible, el BCRA considera apropiado endurecer las condiciones de liquidez a fin de asegurar que el proceso de desinflación en los meses próximos sea consistente con las metas planteadas para el año”, concluye el texto.

Sin embargo, en el mercado no son tan optimistas. Por un lado están quienes sostienen que la reacción es tardía producto de una baja de la tasa de interés demasiado acelerada seis meses atrás y la reticencia a volver a subirla sabiendo que se venía un trimestre fuerte en materia de ajustes de precios. Y a su vez, advierten que una señal de suba vuelva a enfriar la economía.

Por otro lado, están los que creen que la suba de 150 puntos básicos es acertada porque ayuda a consolidar la reputación de la palabra de Sturzenegger sin que afecte el incipiente crecimiento de la economía. El consultor Orlando Ferreres aseguró a LPO que “se sabía que el primer cuatrimestre iba ser muy duro en materia de inflación. El 2,4% de marzo fue algo alto y en abril también van a seguir impactando las subas de tarifas. Considero que está bien la medida, no pueden largar la cantidad de pesos que venían largando al mercado (por la cancelación de Lebacs entre diciembre y febrero)”.

‘Respecto de las Lebacs creo que la suba está bien, ya pasando del 24% para arriba puede ser que genere una espiral de tasas-expectativas que no favorezca. Lo que sí, el dólar va a seguir atrasado un tiempo más’, dijo Ferreres.
“Con esta medida estamos en línea con los aumentos salariales del 24% y la inflación del 20% que estamos pronosticando en la consultora, lo que nos da una suba real de poder adquisitivo del 3,4%. Por lo que no creo que la suba de la tasa tenga mayor impacto en la recuperación de la economía real”, agregó Ferreres.

El economista señaló que “respecto de las Lebacs creo que la suba en el margen del mercado secundario está bien”, aunque reconoció que “ya pasando del 24% para arriba puede ser que genere una espiral de tasas-expectativas que no favorezca. Lo que sí, con la suba, el dólar que ya venía muy atrasado, va a seguir atrasado un tiempo más”, concluyó.

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