A pesar de que el déficit no cede y que muchos especialistas consideran que es la principal razón de que la inflación se siga disparando, el Gobierno aseguró que hará un ajuste fiscal al menos este año.

“Después de octubre no va a haber ajuste fiscal”, afirmó este jueves el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, en referencia a las elecciones legislativas de octubre. Lo hizo ante las versiones sobre recortes que el Gobierno estaría preparando para después de los comicios.

Dietrich respondió así a integrantes de un panel de la Cumbre Financiera Argentina, organizada por Latin Finance, a los que dijo que es “sumamente optimista respecto del plan fiscal que planteamos”, con lo que ratificó el actual programa.

Las inquietudes de los participantes del encuentro son las mismas que se extienden en el mundo de los negocios. Empresarios e inversores dicen que el déficit fiscal es la variable critica de la economía y que hasta que el Gobierno no haga un ajuste serio el programa económico no será sostenible.

Agregan que esa es la razón por la que no cede la inflación a pesar de que el Banco Central mantiene muy altas las tasas. Al respecto, en el mercado creen que Federico Sturzenegger ya hizo todo lo que podía para frenar la suba de precios y los datos difundidos ayer por el Indec muestran que la suba de tasas por sí sola no es solución.

Dietrich se sumó así a Nicolás Dujovne, quien recientemente aseguró que mantendrá el plan después de las elecciones. “Vamos a seguir con el programa económico que tenemos porque pensamos que es el conjunto de políticas que mejor funciona para sacar a la Argentina de décadas de estancamiento”, había dicho el ministro de Hacienda. Y agregó que la Argentina ya probó los programas económicos que funcionan con la botonera del año par y del año impar, donde en el año que hay elecciones se hace populismo que amplía el gasto público que será recortado bruscamente al año siguiente.

Continuando con su intromisión en la cartera económica, el titular de Transporte agregó que “la buena noticia” en cuanto a la reducción del déficit fiscal es que “en un Estado borracho de gastos” como el que heredó el actual gobierno “las oportunidades” de recorte “están en todos lados”.

El funcionario comentó que Macri tiene “dos obsesiones: las obras públicas y el gasto público” y que el achicamiento de las erogaciones del Estado se dará en paralelo con el aumento de la inversión pública, lo que “requiere un trabajo de coordinación” entre todas las áreas del Gobierno.

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