Florencio Randazzo atraviesa una doble presión antes de definir su candidatura. Por un lado, los intendentes que le responden quieren que juegue adentro del PJ y vaya a una interna con el sector que responde a Cristina Kirchner. Por otro, desde el Gobierno intentan seducirlo para que se presente por afuera y sea funcional en la estrategia de restarle votos al peronismo.

Almorzó este jueves con su flamante jefe de campaña, Alberto Fernández, quien buscaría que Randazzo juegue desde su espacio, el Partido del Trabajo y la Equidad (PAR), con una lista que le evite entrar a la interna del PJ.

Del almuerzo participó Héctor Capaccioli, cajero del empresario Daniel Mautone, supo LPO. La idea es clara: de ir por afuera, podrían sacarle unos 8 puntos al PJ y cumplir con lo que busca el macrismo, lo que le garantizaría que no haya ningún “carpetazo” -una idea que hizo explícita la propia Cristina- e incluso recibir financiamiento para su campaña.

Hay negociaciones concretas: desde el Gobierno nacional, Randazzo tiene un diálogo abierto con Mario Quintana, mientras que en el ámbito bonaerense habla con Federico Salvai, el funcionario de mayor llegada a María Eugenia Vidal.

Esta estrategia implicaría que se haga un “simulacro” en el que Randazzo pida una interna y desde el kirchnerismo hagan lo posible por no habilitarla. El ex ministro ya agita la idea de que el PJ no le daría el aval porque el grupo que comandan Fernando Espinoza y Máximo Kirchner quiere una lista de unidad.

Sin embargo, pese al discurso de aunar esfuerzos para que haya lista única, este jueves Máximo Kirchner deslizó una frase contundente hacia la interna: “Me parece bien que haya PASO y que todos compitan”.

Las últimas declaraciones de Máximo van en línea con lo que dijo días atrás el intendente de José C. Paz, Mario Ishii, que además de afirmar que Randazzo es un “traidor” pidió que le den las internas para que no tenga “excusas” y compita adentro del PJ.

De ir con una lista externa, no sólo el Gobierno se vería beneficiado sino también el Movimiento Evita, que podría foguear esta estrategia para garantizarse que sus hombres en las listas entren en algunos municipios.

Otro dato que alimenta la hipótesis de que Randazzo analiza ir por afuera es una reunión -que buscaron mantener en reserva sin lograrlo- con el intendente de Ezeiza, Alejandro Granados. Tuvo lugar este miércoles y allí el ex ministro le explicó los ejes de su campaña.

El “Sheriff”, un aliado de Cambiemos que reconoce su “excelente” relación con Vidal, aún no sabe cómo jugará en su distrito. Distanciado de Cristina Kirchner pero sin “blanquear” que está adentro de Cambiemos, quedaría más cerca de ir con una boleta corta y no descartan que termine jugando con Randazzo.

Sin embargo, Randazzo tiene un tironeo doble porque de ceder a la propuesta de jugar por afuera, los intendentes que aún le responden no estarían dispuestos a acompañarlo en aquella aventura. Juan Zabaleta (Hurlingham), Gabriel Katopodis (San Martín) y Eduardo “Bali” Bucca (Bolivar) saben que si hacen una mala elección perderán lugares en los Concejos Deliberantes de sus municipios.

Randazzo queda entonces en una posición incómoda, debe hacer equilibrio ante ambos reclamos y procurar que no se noten, pero al mismo tiempo garantizarse que los intendentes no se le alejen y le faciliten una masa crítica para tener fiscales en la elección.

En paralelo, en los últimos días surgió la versión de que en el Frente Renovador no descartarían ir a una PASO con Randazzo. En el massismo interpretan que esa versión la hizo circular Randazzo para presionar a los intendentes para que cierren con él, ante la amenaza de irse al espacio de Sergio Massa.

A Massa esta opción le convendría, porque sabe que ganaría en una interna contra el ex ministro. El propio Alberto Fernández indicó como una “expresión de deseo” que Massa pueda acercarse a Randazzo y para “tratar de unir fuerzas”.

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