Cristina Kirchner reunió esta tarde unos 30 intendentes de la provincia de Buenos Aires, quienes ratificaron su liderazgo y solicitaron lista única para la provincia de Buenos Aires.

“Hemos hablado de un peronismo unido en defensa de nuestra gente, la sociedad y el pueblo de la Provincia, y que tiene que ser el opositor a estas medidas de ajuste. Creo plenamente en la unidad “, simplificó Verónica Magario, de La Matanza, al salir del encuentro en el Instituto Patria, donde sólo llegaron kirchneristas puros, como Mario Secco (Ensenada) y Jorge Ferraresi (Avellaneda).

Según supo LPO, para dentro de unos días está invitado el resto, identificados como grupos Esmeralda y Fénix, que el martes pasado plantaron a Máximo Kirchner de un acto en San Telmo, cuando supieron que Amado Boudou, Luis D’Elía y Gabriel Mariotto estarían en la primera fila.

Terminaron recriminándole esas visitas inesperadas a Fernando Espinoza, presidente del PJ bonaerense, tan sorprendido como ellos: las invitaciones habían estado a cargo de Secco, Ferraresi y Andrés “Cuervo” Larroque, quienes se excusaron en haber convocado a los 9 partidos del FpV-PJ, entre ellos Miles, de D’elía.

Pero la sangre no llegó al río: Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), referente de los “Esmeralda”, acordó con Espinoza dejar las broncas de lado, pelear por la unidad peronista y postergar los debates por la gobernación para 2019.

Fue lo que hablaron hoy los alcaldes ultras K y Cristina le pediría al resto cuando los tenga en frente: que ratifiquen su liderazgo y busquen la unidad, con Florencio Randazzo en la lista.

Su ex ministro insiste en competir, pero su apoyo es exiguo y hasta sus íntimos anticipan una derrota catastrófica si no acepta la unidad. “En el mejor de los casos, sólo lograría 3 legisladores provinciales”, cuantifican en el PJ.

Espinoza tiene otro problema a resolver entre los intendentes de la primera sección: Ariel Sujarchuk (Escobar), Gustavo Menéndez (Merlo) y Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas) pelean por un lugar en la cima de la lista de senadores provinciales.

El problema es que el FpV-PJ difícilmente consiga más de 3 bancas y una será para La Cámpora, si Cristina finalmente es candidata. Y ninguno quiere ceder.

La mayor parte de los intendentes que la frecuentan creen que competirá, pero imaginan que no lo anunciará hasta 48 horas antes del cierre de listas, previsto para el 24 de junio.

Para evitar fantasmas y garantizar la unidad, 10 días antes habilitaría el armado de las nóminas provinciales, donde además de incluir a Randazzo, si finalmente acepta, podría tener lugar Daniel Scioli, porque aún mide bien. Pero no lo pondrían en un lugar preponderante.

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