La tensión entre el PRO y la UCR por el armado de las listas entró en fase crítica el martes cuando los diputados del radicalismo vaciaron una reunión del interbloque Cambiemos, furiosos por el veto a Mario Barletta en Santa Fe y otras imposiciones de la Casa Rosada.

El faltazo a la habitual reunión de los martes del interbloque tuvo como preludio un encuentro del bloque radical donde hubo caras largas y quejas de todo tipo. La catarsis de los correligionarios terminó con la decisión de no ir al encuentro con sus pares del PRO y la Coalición Cívica, como para que se den por enterados del enojo.

Allí se repasó caso por caso y en casi todas las provincias había quejas de los radicales. Pero el veto a Barletta fue lo que colmó la paciencia. Como adelantó LPO, el macrismo santafesino rechazaba al diputado y la Rosada bajó la orden de correrlo, pese a que en la UCR dicen que es el que mejor mide. En su lugar, también por el gobierno nacional, la lista la encabezará el secretario de políticas universitarias, Albor Cantard.

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Cantard también es radical (habría sido sugerido por José Corral) pero su nombre no cae bien en una parte del partido, donde pretendían participar de la decisión. Además, según la lista preliminar que deslizó la Rosada, a los radicales no les tocaría ninguno de los otros lugares con posibilidades de entrar. El concejal rosarino Jorge Boasso ya anunció que quiere ir a internas, un mecanismo que el Gobierno rechaza para todas las provincias.

En la reunión del bloque de diputados también se habló del caso de Córdoba, donde Macri le avisó al intendente capitalino, Ramón Mestre, que la lista la encabezará Héctor Baldassi del PRO. El radicalismo quería que encabece el diputado Diego Mestre (que iría segundo) y otros dos lugares “entrables”, aunque sólo le darían uno más seguro. La excusa fue que el ex árbitro es el que mejor mide, aunque en la UCR porque en Santa Fe el criterio no fue el mismo.

Los radicales también sospechan que en Entre Ríos el PRO también terminará armando las listas a su gusto y dicen que la Rosada ya vetó al diputado Jorge D’Agostino. En esa provincia, como explicó LPO, se juega también la interna del gabinete nacional y Marcos Peña y Rogelio Frigerio se disputan el control de la lista, por lo que habría poco lugar para los radicales que no son bien vistos por la Rosada.

En el radicalismo sospechan que después de diciembre perderán los lugares que tienen en el Gabinete por las candidaturas de Cano, Buryaile y Martínez
En Formosa, Luis Naidenoff aspira a encabezar la lista de senadores nacionales y tiene el apoyo del partido a nivel provincial, aunque Macri quiere que ese lugar lo ocupe el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, por lo que también hay bronca.

Peleas similares hay en La Pampa (donde todavía no se conformó Cambiemos), Misiones y Tierra del Fuego, donde el ex intendente de Ushuaia Federico Sciurano amagó con no conformar la alianza con el PRO, pero al final lo aceptó. Lo hizo con la salvedad de que haya internas (donde sabe que tiene las de ganar) o en todo caso poder ir por afuera, lo que revela el temor al veto de Macri.

Más conocidos son los casos de la Ciudad de Buenos Aires, donde el PRO no aceptó una primaria contra Martín Lousteau y la UCR irá por afuera; Chaco, donde el macrismo se retiró de la alianza porque el radicalismo monopolizó la lista y la Rosada ni siquiera pudo poner al frente de la lista a su radical preferido, Leandro Zdero; y la provincia de Buenos Aires, donde a través de Daniel Salvador bloquean a los otros sectores que reclaman más lugares, como el de Ricardo Alfonsín. Allí el PRO “cedió” el primer lugar la lista a Facundo Manes, a quienes los radicales no cuentan como propio.

En todos los casos se repite la mecánica del veto del radical elegido por ese partido, la negativa a una PASO y la imposición de un macrista puro o un radical amigo. Los correligionarios dicen que los únicos que tienen su lugar asegurado en las listas son los que dejan un cargo en el Gabinete (Buryaile, Julio Martínez, José Cano, Aída Ayala o el mismo Cantard) y sospechan que después de diciembre ya no tendrán esos lugares, temor que se extiende a Cancillería.

A cambio, sí empezó el reparto de cargos nacionales para los radicales vetados, aunque en ningún caso un ministerio u otro lugar tentador. En Santa Fe se habla de un ofrecimiento a Barletta y otro a Boasso (se rumorea que le ofrecieron el Inaes, pero ya lo rechazó), lo mismo para el entrerriano D’Agostino. En Misiones pasa algo similar pero no con un radical, sino con el aliado Alex Ziegler, que mide más que cualquier otro integrante de Cambiemos pero como explicó LPO la lista será encabezada por Humberto Schiavonni. A Ziegler le ofrecieron un lugar en la secretaría de Bosques, pero también dijo que no.

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