Tras el llamado a indagatoria por irregularidades en los subsidios al gasoil de las líneas de colectivos, Julio de Vido prendió el ventilador y apuntó contra Florencio Randazzo, el probable rival de Cristina Kirchner en las primarias del peronismo, pero también contra los empresarios del sector, que mantienen intactos los acuerdos con el actual ministro Guillermo Dietrich.

A través de su abogado, el ex ministro de Planificación salió a cuestionar la medida del juez Claudio Bonadio, pero buscó embarrar la cancha acusando a su ex compañero de gabinete, en momentos en que desafía el kirchnerismo. Pero el que quedó enredado en la pelea entre los ex ministros kirchneristas es Dietrich, que por un lado evita investigar la gestión de su antecesor y por otro tiene una alianza estrecha con los dueños de las líneas de colectivos, los beneficiados con la trama de los subsidios al gasoil.

Dietrich evita denunciar ante la justicia los aspectos mas oscuros de la gestión de Randazzo como la compra de los vagones chinos y mantiene intacta toda la corrupta estructura de subsidios a colectivos que investiga Bonadío.
“Si la convocatoria obedece a la necesidad de efectuar una investigación amplia sobre todos los posibles involucrados en el tema, no entendemos por qué razón no han sido llamados a declarar los empresarios que habrían sido presuntamente beneficiados, ni el ex ministro Randazzo, cuando fue citado a indagatoria el ex secretario de Transporte Alejandro Ramos, quien cumplió ese rol bajo la órbita su órbita”, cuestionó el letrado Adrián Maloneay.

“Resulta llamativo que se ordene la citación en el inicio de una campaña electoral, pese a que la denuncia y el informe de la AGN que le dio origen son del año 2014, año en el cual el Fiscal que intervenía habría formulado una imputación contra el entonces ministro de Interior y Transporte (Florencio Randazzo) por estos hechos. No existe ningún elemento en el trámite del expediente judicial que justifique esa demora ni la decisión de avanzar en este momento”, subrayó el abogado de De Vido.

El caso complica a Dietrich porque hasta ahora ha sido sumamente cuidadoso con Randazzo, cuya gestión no denunció ni investigó. Los dardos del actual ministro suelen estar dirigidos hacia De Vido, a quien hasta calificó como “delincuente, caradura y mentiroso” por la corrupción con la obra pública. Pero poco o nada sobre los temas que rozan a su antecesor y de hecho no se pronunció sobre el tema del gasoil. Hasta Elisa Carrió expuso la inacción de Dietrich cuando denunció la compra de vagones de Randazzo, que Transporte no denunció.

El silencio de la administración macrista sobre ese punto no es casual: Cuando salió una nota con un off the record del Gobierno cuestionando esas compras, Randazzo se comunicó con su interlocutor en la Rosada con un mensaje letal: “Más vale que no avancen por ese camino, porque los vagones del Subte que compraron a China fueron todavía más caros y la intermediaria fue Citic de Franco, el papá de Macri”.

Cuando el Gobierno insinuó investigar las compras de vagones a China, Randazzo llamó con un mensaje letal: “Más vale que no avancen por ese camino, porque Macri pagó todavía más caros los vagones chinos del Subte y la intermediaria fue Citic, de su papá Franco.
Pero este caso en particular complica a Dietrich porque, según contaron a LPO fuentes del sector, el sistema de subsidios para el gasoil de los colectivos sigue intacto, aunque Randazzo se había visto obligado a adoptar modificaciones. Por eso De Vido apunta a los empresarios del sector, principales beneficiados del sistema y protegidos del actual ministro, que no tocó ninguno de los acuerdos que heredó.

El caso más emblemático del acuerdo de Dietrich con los empresarios de los colectivos fue el de la compra de micros eléctricos que impulsó Sergio Bergman y al que el ministro de Transporte se opuso con fiereza. El titular de Ambiente pretendía comprar 400 micros, pero por la enorme presión de Dietrich bajó la cantidad a 50. En el medio, el rabino no toleró la pelea y terminó dejando el tema en manos de Mario Quintana, que tampoco se animó a firmar la adjudicación de la compra, pese a que la licitación se hizo y hay un ganador. Esa es la razón por la que tampoco se da de baja.

LPO supo que por ese tema hubo cruces feroces. Por caso, Dietrich se levantó furioso de una reunión con Macri y Bergman, donde el Presidente le pidió que avance con los micros eléctricos. “Ni en pedo”, fue la respuesta del ministro, por lo que Macri dejó el tema en manos de su par de Ambiente.

En la intimidad, Dietrich se jacta ante sus colegas de gabinete de tener llegada directa a Macri y poder hacerle ese tipo de desplantes porque su esposa se hizo íntima amiga de Juliana Awada y los cuatro almuerzan juntos los fines de semana en la quinta Los Abrojos. Algunos ministros quedaron impresionados con lo indiscreto que fue su par de Transporte al hablar de su amistad con Macri en el retiro de Chapadmalal.

Como sea, Dietrich parece haber ganado la pelea por los micros eléctricos, aun cuando se concrete la compra de los 50, porque el proyecto de Bergman de imitar el modelo chino para que los colectivos sean 100 por ciento eléctricos, quedó en el olvido. Las fuentes consultadas por LPO creen que la razón principal de esa negativa es que se terminaría el negocio del gasoil.

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