Tras meses de campaña por la provincia de Buenos Aires y con la chapa de un cargo ad honorem en el gabinete de María Eugenia Vidal, Facundo Manes logra que nadie se haga cargo de su candidatura a diputado nacional.

Si bien en la UCR y en el PRO no la ponen en duda, ninguno cree tener que resignar alguno de los lugares asignados previamente en la Casa Rosada por el neurólogo.

Molesto con tanto “manoseo”, Manes abandonó las negociaciones esta tarde y amenazó con pegar el portazo, pero nadie se lo tomó en serio, porque en estos meses jamás disimuló sus ganas de llegar al Congreso.

La UCR no tiene mucho para regalar, porque Vidal sólo le prometió 3 de los primeros 11 lugares, que son los que tienen chances de conseguir una banca.

Sanz, envalentonado con sus visitas a la Casa Rosada, quiere poner candidatos en todos lados y ya se había olvidado de Manes.

Menos quiere hacerse cargo Daniel Salvador y ya nadie sabe qué pasos tomará Ricardo Alfonsín, que en la última sesión se mostró extrañamente cercano a Sergio Massa.

La gobernadora tiene otro problema: como todos los jefes provinciales de Cambiemos, se encontró con las pretensiones de Elisa Carrió ya acordadas con Mauricio Macri como condición para ser candidata en la ciudad de Buenos Aires.

Entonces al final del recorrido no tiene tantos casilleros para llenar como suponía en enero, cuando Marcos Peña y el presidente le garantizaron el control de la campaña.

De hecho, otro lugar está reservado para un referente de Uatre, el gremio de Gerónimo “Momo” Venegas, cuyo partido Fe forma parte del frente Cambiemos.

Con Cristina Kirchner en la cancha, el primer lugar tampoco sería para Manes, sino para Graciela Ocaña, encargada de denunciar a la ex presidenta; o Gladys González, que también suena para acompañar Esteban Bullrich en la de senadores. El resto de la lista es un misterio. Son pocos lugares y nadie quiere perderlos.

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