El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, aseguró este miércoles en conferencia de prensa que el Gobierno había resuelto dejar sin efecto la resolución de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) que fue publicada ayer en el Boletín Oficial. Se trata de una normativa que grava de forma retroactiva las operaciones financieras de extranjeros.

Se trata de la enésima marcha y contramarcha de una administración caracterizada por la balcanización de las decisiones del área de economía y la difícil coordinación de criterios, cuyo impacto se evidenció en la volatilidad del panel Merval y del dólar.

Esta vez, mediante la Resolución General 4094-E publicada, Alberto Abad fijó un impuesto por las operaciones de venta de acciones, cuotas y participaciones sociales, títulos, bonos y demás valores en las que intervinieran beneficiarios del exterior. Veinticuatro horas más tarde, Dujovne salió a calmar a los mercados y a anunciar que dicha normativa quedaba sin efecto hasta tanto el Gobierno lograra “evaluar su impacto”.

Una vez dada a conocer la resolución, el mercado reaccionó con una huida de la bolsa hacia el dólar, incluso si la reglamentación se centraba en acciones y títulos de empresas que no cotizan en Bolsa. Ayer el Merval se desplomó y atravesó el piso de los 21.000 puntos luego de olfatear que se trataba de una medida neokirchnerista cuyo alcance era difuso. En forma análoga, la divisa se disparó 27 centavos en el segmento mayorista.

“Es un impuesto que no afecta a los bonos, solo a las acciones, y entrará en un período de suspensión mientras se revisa el impacto”, explicó el ministro de Hacienda en la conferencia de prensa en la que presentó el resultado fiscal de junio, pese a que en el texto de la normativa se lee que grava a los bonos y “demás valores”.

La medida no solo generó polémica entre inversores por tratarse de un impuesto retroactivo -oo mejor dicho una reglamentación retroactiva a un impuesto diseñado por el equipo de Axel Kicillof-, sino que causó malestar ya que en el mercado están esperando que, pasadas las elecciones, salga la nueva Ley de Mercado de Capitales, con una reducción de las alícuotas para los capitales extranjeros.

Por su parte, la CNV no tenía respuestas para darles a los inversores, ya que ni siquiera había sido notificada de esta normativa con anterioridad a su publicación en el Boletín Oficial.

No solo eso, también generó dudas respecto de su aplicabilidad, ya que al reglamentar un graven vigente desde septiembre de 2013, los agentes perceptores debían cobrar sobre operaciones pasadas el 13,5% del total de la operación en concepto de Ganancias a clientes con los que tal vez ya no guardaban una relación comercial.

Una vez, suspendida la normativa, se calmó la fuga hacia el dólar, repuntó el Merval -en especial para las petroleras que ayer anunciaron una inversión por 1.150 millones de dólares- y el mercado único libre de cambios (MULC) en el que se negocia la divisa mayorista, vio caer el precio del dólar 24 centavos en media hora. Aun así, cerró su cotización a $17,15 mayorista y $17,45 minorista, el nuevo récord histórico.

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