Cambiemos logró acordar con el massismo y otros sectores de la oposición una sesión especial para buscar la expulsión de Julio De Vido de la Cámara de Diputados por “indignidad moral”, basados en las más 100 causas penales en su contra que incluyen varios procesos, uno sobre su actuación en la tragedia de Once.

El consenso se logró este mediodía en la Comisión de Asuntos Constitucionales de Diputados, que definió un cuarto intermedio hasta el martes el mediodía, a la espera de un descargo de De Vido.

Esa tarde, asista o no el ex ministro, volvería a reunirse la Comisión de asuntos constitucionales para definir una posición y si hay mayoría disponible tratarlo al día siguiente en una sesión, en pleno receso invernal y con los pocos empleados que hay en la cámara.

En el recinto se requieren dos tercios para echar a un diputado y el panorama que dejó la reunión esta mañana no es alentador para el ex ministro: necesita 85 votos y sólo encontró respaldo explícito de su bloque, que tiene 70 y no más de 3 aliados.

Le dio una esperanza Remo Carlotto, uno de los 5 del peronismo para la victoria (Movimiento Evita), pero por ahora no se atreve a plantar bandera a su favor el bloque Justicialista.

Representados por los salteños Pablo Kosiner y Javier David, que llevaron tarde porque se atrasó el avión, respaldaron un descargo para el ex ministro pero no anticiparon si están dispuestos a salvarlo en el recinto. En el massismo aseguran que no se atrevarán y De Vido será expulsado.

Presidida por Pablo Tonelli, la sesión comenzó con la lectura de una carta de De Vido, que se definió como “un perseguido”; y la exposición de Elisa Carrió, cuyo proyecto se impuso sobre lo de sus pares Eduardo Costa y Silvia Lospennato.

“De Vido es casi como Odebrecht o más, y esto lo saben los políticos, empresarios y sindicalistas. No estamos tratando las causas criminales, sino el escándalo moral”, simplificó la chaqueña.

Los 4 diputados del Frente de Izquierda anticiparon que no avalarán la expulsión y pedirán el desafuero, tal vez un favor inesperado para los kirchneristas que ya empezaron a puntear votos.

“¿Quién me va a hablar de inhabilidad moral? ¿Los del Panamá Pappers? ¿Los socios de Iecsa?”, chicaneó, encendido, el salteño Pablo López, del Partido Obrero. Y recordaron que el gobernador de Mendoza, el radical Alfredo Cornejo, le quitó los fueros a legisladores de izquierda por participar de un piquete.

Margarita Stolbizer rechazó la moción de suspender a De Vido promovida por Julio Raffo en base al artículo 70 de la Constitución y avalada hasta ayer por el massismo, antes de la negociación final con Cambiemos.

Como Carrió, pidió tomar el artículo 66 que permite remover a De Vido por “inhabilidad física o moral sobreviniente a su incorporación”. Y se apoyó en una cita del argumento usado por Cristina Kirchner para exigir, en 2001, que no asuma el ex gobernador de Corrientes, Raúl Rolando Romero Feris.

El cordobés Juan Brugge, de la Democracia Cristiana y aliado de Sergio Massa, anticipó la moción de esperar descargos de De Vido hasta el martes, dictaminar ese día y definir en el recinto 24 horas después si es necesario echarlo.

Negri confirmó que el oficialismo se sumaba a ese planteo, justo cuando los salteños David y Kosiner llegaban de sport, directos de Aeroparque. No hablaron ante los micrófonos y, entre pasillos, confirmaron que avalan “un proceso justo”.

Peleas electorales

El clima de campaña no cesó con escenas de comedia, como el abrupto retiro de Elisa Carrió, molesta porque el camporista Marcos Cleri la acusaba de estar en campaña. “¡Siempre pensé igual”, le respondió, en la cara y señalándolo con el brazo, antes de irse del anexo C de la Cámara de Diputados.

“¡No podes insultar a todo el mundo!”, le grito Mario Negri, molesto porque Cleri disparaba duro y parejo a sus pares de bloque. Después se disculpó.

Ricardo Alfonsín y Carla Carrizo, que hasta ayer anunciaban que no avalarían una expulsión del ex ministro, aceptaron firmar en disidencia ante la fortaleza del acuerdo.

“Llegué con más certezas de las que tengo ahora. Primero tiene que estar la ley, porque eso es la civilización. Voy a acompañar a mi bloque, pero que no aparezca un juez diciendo que es inconstitucional”, advirtió el diputado a sus pares.

El kirchnerismo quedó sólo, pero con duros discursos que sumaron tensión hasta el final. “Lo que tiene que primar es la presunción de inocencia. Sino bastaría con llenar de causas a alguien para echarlo. Es una locura”, planteó Nilda Garré.

Rodolfo Tahilade dijo que no hay causas por corrupción contra De Vido y que si se trata de las denuncias de la prensa podía enumerar varias contra diputados de otros bloques.

Y lo hizo: recortes de diario en mano, acusó sin vueltas al macrista salteño Jaime Durán Cornejo de abuso sexual, a Mario Negri de participar de un homicidio (el radical aclaró que hablaba de un amigo), al radical Eduardo Costa de “lavar dinero” y a Margarita Stolbizer de utilizar información reservada de la AFIP para hacer denuncias.

Graciela Camaño enumeró las causas que hay contra De Vido y le recriminar no haber renunciado. “Nos hubiera evitado esto”, se lamentó.

El lilito Fernando Sánchez hizo su propio racconto judicial con menos protocolo. “Esto no será una persecución permanente porque no somos todos iguales”, sostuvo.

Diana Conti cerró con furia y amenazas: “Es más fácil generar un chivo expiatorio, apartar a De Vido y el resto creerse que son buenos y honestos, pero, la verdad, dan asco”, se quejó.

“En plena feria judicial, no se va a poder certificar nada, creen que con una sentencia de expulsión ya pactada entre Cambiemos y el FR, le quieren mostrar a la opinión pública que son legales, pero son inconstitucionales. Van a tener consecuencias penales y patrimoniales”, advirtió.

Pidió la presencia de Sergio Massa el martes “porque fue jefe de Gabinete de De Vido” y retomó su duelo con Camaño, quien lleva varias semanas en pose zen.

“Usted habla mirando la Cámara y no a la presidencia. Debería recordar que siendo Senadora pedí un proceso justo para el marido”, le achacó en referencia a la sesión de 2003 que ratificó a Luis Barrionuevo en su banca. Curioso: esa vez, Cristina Kirchner estaba entre los que pedían su remoción por quemar urnas en Catamarca.

Y anunció que rechazan la moción de volver a debatir el martes, aprobada a mano alzada. “Antes quiero pedir que vengan a declarar Franco Macri y Ángelo Calcaterra”, propuso Tahilade. Pero todos se fueron.

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