El oficialismo admite que no tiene los votos para echar a Julio De Vido de la Cámara de Diputados, aunque ratificó que se realizará la sesión del miércoles porque apuesta a que los ausentes le faciliten la posibilidad de conseguir los dos tercios.

A 24 horas de la reunión de la comisión de Asuntos Constitucionales que emitirá el dictamen para poder votar la expulsión de De Vido (que ya avisó que no irá a defenderse) y a 48 horas de la sesión especial donde debería definirse el futuro del ex ministro, en Cambiemos reconocen que no lograron sumar las adhesiones necesarias y apuestan a distintos artilugios.

“Si están los 257 diputados sentados, no alcanzan. Hacen falta 172 que voten afirmativamente”, explicó el jefe del interbloque de Cambiemos, el radical Mario Negri. “Recién se va a saber el día del recinto porque como es una mayoría agravada de dos tercios de los presentes, juegan las presencias”, agregó el cordobés.

Por si fuera poco, esta tarde sumó un problema impensado: el bloque justicialista sigue sin confirmar sus 17 votos, pese a la insistencia de los salteños Javier David y Pablo Kosiner.

En Cambiemos ya descartan a los riojanos Luis Beder Herrera y Teresa Madera, porque su candidato en octubre es Carlos Menem, que acumula causas penales más pesadas que De Vido.

Desconfían de los pampeanos Sergio Zillioto y Gustavo Fernández Mendía, no hay certazas sobre Diego Bossio y seguirá sin aparecer Alberto Roberti. Mañana a la tarde se verán las caras después de mucho tiempo.

Temían otra baja impensada: Felipe Solá habría dejado entrever que no está de acuerdo con echar a De Vido, postura que compartiría su ladero Horacio Alonso. En el Frente Renovador se turnaban para asegurar que ambos estarán en el recinto para intentar echar al ex ministro.

Con estos golpes de último momento, Cambiemos no llegaría a los 160 que contaban los más optimistas, aun 12 menos que lo necesario para tener dos tercios.

Llegaban a ese número con 91 propios, 37 massistas, los 17 del Bloque Justicialista, 8 del Frente Amplio Progresista (FAP), 4 de Juntos por Argentina (de Darío Giustozzi), los 2 del cordobés Juan Schiaretti y la sanjuanina Graciela Caselles.

Ratificaban a los dos neuquios que responden al sindicalista Guillermo Pereyra y suman entre los 37 masisstas: Adrián San Martín y María Villar Molina. “Nos reunimos mañana, pero no descartamos echar a De Vido”, le dijo San Martín a LPO. Sigue sin contestar Héctor Daer, jefe de la CGT, ya fuera del Frente Renovador.

Más tranquilo, Héctor Recalde, jefe del FpV-PJ, garantizaba 71 de sus 73 diputados -3 aliados-, con la únicas faltas de la santafesina Josefina González (sufrió un accidente) y Luis Cigogna (con problemas de salud).

Los tres puntanos, Omar Plaini y los cinco del Movimiento Evita, dejaban a De Vido al borde de los 86 votos necesarios para salvarse definitivamente.

Sobre todo si Alcira Argumedo no atiende el teléfono y los 4 del Frente de izquierda insisten en votar en contra y buscar, sin éxito posible, ir con su propio dictamen de eliminar los fueros a todo el cuerpo. Embalados, en el kirchnerismo ya evalúan una denuncia internacional contra el oficialismo.

Negri bajó los brazos este domingo, cuando a ese lote se sumó el Frente Cívico de Santiago, que pareció responder con un comunicado a su desafío de no habilitar abstenciones y obligar a cada diputado a manifestarse a favor o en contra de De Vido.

“No es ponerle un crucifijo a nadie, sino que cada uno manifieste qué grado de responsabilidad política tiene el diputado y cómo se analiza esa conducta”, se justificó esta mañana el cordobés.

Ya le había respondido Cristina Oliva, líder de los seis santiagueños controlados por Gerardo Zamora. “El artículo 66 de la Constitución Nacional no deja dudas en cuanto a la inconstitucionalidad de una eventual remoción del diputado De Vido, tal como lo sostienen muchos constitucionalistas, y como lo advirtieran con claridad miembros del propio oficialismo como es el caso del diputado Ricardo Alfonsin”, lo chicaneó.

La arremetida de los santiagueños fue decisiva y abrió dudas sobre otros diputados que no dan señales, como los riojanos del Bloque Justicialista. “Con De Vido salvado, muchos de sus ex socios no querrán votar en contra suya”, especulaban en esa bancada.

En Cambiemos anhelaban en que los dirigidos por Zamora al menos dejen sus sillas vacías y bajen el número de votos necesario para alcanzar los dos tercios. Y confían tener ese favor de los tres misioneros liderados por el ex gobernador Maurice Closs. “Vamos a trazar una línea entre el bien y el mal; y con eso nos alcanza”, se conformaban. Tal vez no haya mucho más.

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