Cristina Kirchner no oculta su preocupación por un posible fraude en las elecciones y planea unir fuerzas con Sergio Massa para controlar que se vuelquen los datos sin errores en las oficinas del Correo Argentino y la empresa Indra, responsable del escrutinio provisorio.

Como explicó LPO, la compañía ibérica realiza esa tarea desde 1997 y pudo continuar con Mauricio Macri por gestión de Alejandro Tullio, ex director electoral durante el kirchnerismo y flamante director de Asuntos Públicos del Correo Argentino.

Fue nombrado por su presidente Jorge Irigoin, ex gerente de Socma, la histórica firma de la familia presidencial. Como en cada elección, el Correo tendrá la misión de recolectar y almacenar las urnas con los telegramas.

Indra, envuelta en un escándalo de corrupción en España, se encarga de volcar los datos en un sistema que se conoce como “escrutinio provisorio”, porque el definitivo llega recién cuando cada junta electoral hace sus números finos.

Veterana de elecciones, Cristina sabe que si el telegrama llega con errores forzados a las sedes del Correo los fiscales deben actuar rápido, porque rara vez la justicia electoral abre las urnas si no hubo reclamos airados.

“Está preocupada porque le roben algunos puntos y quiere protegerse junto a Massa. Pero el primer paso será instalar que el Gobierno puede hacer fraude”, anticiparon a LPO fuentes cercanas a la ex presidenta.

En el Frente Renovador desconocen contactos con el kirchnerismo pero diseñan estrategias para protegerse del fraude.

La principal, que ya aplicaron en 2015, es poner fiscales informáticos en las sedes del Correo, para cotejar que se carguen los datos correctamente.

Es que por más custodia acumulada en las escuelas, si los empleados de Indra le erran con las cifras el resultado puede variar y modificar tendencias en la justicia no es una tarea sencilla.

La pelea no es sólo por los votos de los legisladores nacionales, sino también por las listas locales, cuyo recuento en la justicia demora semanas por las cuantiosas denuncias de fraude.

Cada voto vale mucho: en los distritos populosos se obtienen concejales con 8.33 puntos y se acumulan bancas si se duplica esa cifra.

En la Junta Electoral bonaerense saben que es muy habitual que listas opositoras siempre pierden concejales por pocos votos. Cristina no quiere entrar en esa lista. Y Massa tampoco.

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